8 formas ridículas de evadir el alcoholímetro

Aún no entendemos que es por nuestro propio bien...

YANNINA THOMASSINY | MÁS POR MÁS

|

31 Ago 2012

  • 8 formas ridículas de evadir el alcoholímetro

Todos nos hemos visto envueltos en una situación de alcoholímetro, directa o indirectamente. Nos aterra imaginarnos tras las rejas, sufriendo insomnio en el Torito y despertando crudos sin remedio alguno en las frías bancas de cemento. Es por eso que cuando vemos venir un retén reaccionamos mal, nos ponemos muy nerviosos y no controlamos nuestros impulsos. Queremos salir corriendo a como dé lugar, somos capaces de maquilar planes previos con tal de salvarnos de la justicia.

Para reírnos de nuestras tonterías, recordemos los planes de escape más tontos que hemos aplicado:

Usar pijama

Salimos del antro, nos ponemos pijama y manejamos como si estuviéramos teniendo una noche tranquila, como si hubiéramos salido de casa solo por un segundo. Cuando los policías preguntan si bebimos les contestamos: “no oficial, cómo cree, estoy en pijama”.

Empujar el coche

Cuando estamos a punto de entrar al retén inventamos que el coche se descompuso, nos bajamos y lo empujamos, todo este rollo para que los oficiales nos dejen irnos sin soplar el famoso indicador de alcohol en la sangre.

Manejar en sentido contrario

En cuanto vemos los conos que cercan las calles para dirigirnos al alcoholímetro, nos da un ataque de horror tan fuerte, que tiramos (atropellamos) lo que esté a nuestro paso. Es más, hemos llegado a aplicar reverzon en Insurgentes o en avenidas grandes. Que tontería, un día podríamos estar como el hombre que acabó en la cárcel por atropellar a medio alcoholímetro.

Pasarte al asiento de al lado

Esta técnica es lo más ridículo que existe. Consiste en pasarse al asiento del copiloto, hacerse el dormido y fingir que el que iba manejando se dio a la fuga. Obviamente los policías ya se la saben y si la intentas solo harás el ridículo.

Valet parking de emergencia

Evadimos nuestra responsabilidad social de no manejar borracho de maneras muy ingeniosas, pero a largo plazo, lamentables. Somos capaces de dejarle el coche al valet más cercano y pedirle que él pase el alcoholímetro. Ya terminado el proceso recogemos el coche en la siguiente esquina. Lo tonto es que seguro a tres cuadras habrá otro y ahí no habrá quién nos salve.

Hacerte el desmayado

Fingimos que del susto caemos desmayados, como dicen nuestras abuelitas: “que nos dio el patatús”, pero ese pretexto es la conexión directa con la ambulancia donde seremos inspeccionados. Así que hagamos lo que hagamos, si estamos borrachos ni el santo niño de Atocha nos libra del Torito.

Decir: “no bebo”

Venir borracho y negar que bebimos es un descaro absoluto. PUNTO.

Llorar e inventar una tragedia

El alcoholímetro no es la primaria, aquí no están las maestras que nos creen la décima muerte de la abuelita. Es ridículo inventar pretextos de ese tipo y hacer todo un show. Lo peor es cuando hay “alguien con poder” está involucrado y empieza a usar frases como: “no sabes quién soy naco”. Que a esos sí los encarcelen. 

Artículos Relacionados

Es muy sencillo generar un ambiente óptimo... 
2 recetas para que el fin de semana tu casa esté llena de sabor, amigos y fiesta
Descubre si tu vida sería más fácil o más complicada...
¿En qué estaban pensando cuando compusieron esto?
Recetas caseras, sencillas y ricas: