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Agonizan cinemas porno en la capital

Aunque México se encuentra entre los 10 países más consumidores de pornografía las salas donde se exhiben estas cintas están sucias y en extinción

YULIANA GARCÍA | MÁS POR MÁS

14 de Febrero 2013
cinema porno

Aquí encontrarás la ruta de los cines XXX que sobreviven

2do lugar
Ocupa México a nivel mundial en visitas y creación de sitios web dedicados al porno, según la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI)
18
Salas de cine porno, aproximadamente, sobreviven en el Distrito Federal
5 mil
Pesos por escena gana aproximadamente un porn star mexicano

Las salas de cine porno que existen en la capital están vacías. Cada vez son menos quienes se deciden a pagar 30 pesos por excitarse un rato en una de las 500 butacas del cine Ciudadela gozando de “Chamba a Dos Manos” o “Sakayama Tukulo”, cuenta Orlando, encargado del recinto.

“Esta industria está en decadencia”, incluso el cine más importante, fundado en 1942, el Teresa, ya quebró.

RENOVARSE O MORIR

Por eso hemos tenido que hacer cambios y agregar cosas para que la gente se interese”, detalla el joven al mostrar las 14 cabinas particulares que existen en la tienda de juguetes sexuales que está dentro del complejo cinematográfico, el cual tiene un penetrante olor a orines.

“En estos cuartos también puede entrar la gente a ver porno, puede hacerlo en privado o en las cabinas que se conectan a través de un orificio por el cual se puede observar al otro, o si él o ella accede, tocarlo e interactuar.

Esto ha jalado entre jóvenes, clientes prácticamente nulos en este negocio”, detalla el también taquillero, quien cuenta, la última vez que recuerda haber visto la sala casi llena, fue en el estreno de “Corrupción Mexicana” (Mecos Films), “la única cinta con producción en este país que hemos exhibido”.

LAS SALAS Y LOS CLIENTES

Las salas, que desde la entrada provocan cierta aversión por su falta de limpieza y la presencia solo de hombres “se tienen que renovar o morir, ya que han dejado de ser un negocio y más bien se han convertido en punto para la prostitución, sobre todo de la comunidad gay.

Para las generaciones nuevas estos lugares, además de parecer demasiado riesgosos, “son parte de la historia, una artesanía o algo que solo relacionan con el cine de ficheras.

Ahora nuestros únicos clientes son viejos, los jóvenes prefieren la red, esto de ir al cine es como que a la antigüita”, explica entre risas Víctor Maldonado, gerente del cine porno Río, el cual existe desde 1947.

Aunque hace una década el cine para adultos era una mina, éste se vio mermado ante la llegada del Internet que “nos dejó fríos, ahora gracias a la tecnología se pueden descargar miles de películas y videos porno amateurs o profesionales de todos los tipos, para todos los gusto.

Esto más la piratería callejera, no hay cómo competir”, puntualiza Maldonado mientras entrega su entrada a un señor de unos 50 años, que dice, es cliente frecuente

Para sopesar las pérdidas de esta industria en picada, se debería invertir y trabajar sobre la producción porque al final de cuentas, la pornografía es un monstruo que siempre será dejará dinero, concluye Maldonado.

LA INDUSTRIA EN MÉXICO

“Las producciones mexicanas no existen. Los títulos son contados, como “La Putiza” y “La Verganza”, distribuidas por Wham Picture”, que incluso fueron reconocidos en el extranjero.

Por el contrario, en EU las películas generan millones de dólares, “desafortunadamente acá no tenemos estrellas. Los porn stars mexicanos ganan una miseria, 5 mil pesos por escena, y pues quien quiere entrarle prefiere irse del país” analiza.

Y aunque aún hay gente que acostumbra pasar la tarde frente en una de las aproximadamente 18 salas que le sobreviven a esta industria en extinción, se logran al día apenas, unas 100 entradas, un número muy bajo considerando que el Ciudadela tiene 500 butacas y funciones, desde las 11 de la mañana y hasta las 9 de la noche.