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Baches, reparación en la CDMX

Los baches reincidentes

El año pasado el gobierno reparó más de 54 mil metros cuadrados de baches que se niegan a desaparecer de las calles de la ciudad.

José Manuel circulaba por calzada de Tlalpan después de un día lluvioso, hace algunos meses, cuando su auto cayó en un bache tapado por un charco. Se orilló y revisó una de sus llantas y estaba arruinada.

Pese a que se trataba de una llanta nueva, José Manuel optó por no reclamarle a la ciudad el pago del daño a su automóvil.

“El trámite es engorroso y mejor lo dejé así. El problema es que en todos lados hay baches y no hay ni cómo cuidarte”, dice.

El problema de los baches en la Ciudad de México es grande e incierto: es imposible saber con exactitud cuántos hay en las calles, pero se puede tener una idea.

En 2014, la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) contó alrededor de 13 mil baches y un año después invirtió 271 millones 356 mil pesos en reparar seis mil 816 de ellos en avenidas principales. Es decir, invirtió casi 40 mil pesos por bache.

Sin embargo, los recursos que se invierten en repararlos no es el único gasto que provocan: el Instituto Mexicano para la Competitividad estima que en la ciudad cada año se pierden 33 mil millones de pesos entre accidentes, reparaciones y el pago de daños a terceros ocasionados por deficiencias como calles en mal estado.

Además de llantas ponchadas, rines y suspensiones de automóvil dañadas, caer en un bache puede causar lesiones en el cuello, en las vértebras y hasta en la cintura.

La problemática de los baches es tan grave, que las autoridades lanzaron este año la aplicación Bache24, para ubicarlos y que sean reparados en menos de 24 horas.

Mal reparados

Uno de los principales problemas para reparar los baches en las calles de la ciudad es que se aplica mal la mezcla con la que se tapan los hoyos, pues aunque sea de buena calidad, las instrucciones de su aplicación no siempre se siguen al pie de la letra.

“La mezcla que hacemos es de alta duración, pero requiere que se aplique como lo indicamos. Cada delegación tiene su equipo y lo que hemos visto es que, como no llevan el asfalto a la temperatura adecuada, la mezcla se pega a los equipos y con tal de ahorrarse la limpieza hay quienes agregan gasolina, agua y aceites, eso hace que quede suave, no se compacte y al poco tiempo se vuelva a abrir el hoyo”, dice un especialista de la Planta de Asfalto de la Ciudad de México, quien prefirió omitir su nombre por temor a perder su empleo.

De acuerdo con el especialista, cuando el material que se ocupa para reparar los baches no se compacta adecuadamente, comienza a tener filtraciones, por lo que en época de lluvias, la ciudad se llena de más baches.

Otro de los problemas es que para aplicar la mezcla reparadora, ésta debe estar a más de 100 grados centígrados, sin embargo, hay cuadrillas de trabajadores que la aplican desde los 80 grados, por lo que su periodo de vida disminuye, el recubrimiento se desgrana y el bache se hace más grande.

Actualmente el material con el que se produce el pavimento para reparar los baches tiene una vida promedio de dos años en zonas transitadas, sin embargo, la mala aplicación causa que en las avenidas secundarias sea donde existen más desperfectos.

Técnicas alternativas

El año pasado, tan sólo en avenidas principales, el gobierno de la ciudad atendió más de 54 mil metros cuadrados de baches.

Sin embargo, la poca durabilidad de las reparaciones sigue siendo un problema  porque la técnica de asfalto caliente es la más utilizada en la ciudad, pero también la que más desperfectos presenta.

Esto ha ocasionado que se adopten alternativas, como la reparación en frío, que en la ciudad se ocupa desde hace un par de años.

Esta técnica se utiliza durante la temporada de lluvias, principalmente es repelente al agua y más duradera.

Su aplicación no implica calentamiento, por lo que no puede ser mal colocada.

También existen alternativas sustentables para la reparación de baches, como la aplicación de pavimento con calor infrarrojo y que reutiliza el asfalto viejo para evitar el desperdicio de pavimento.

“El método del calentamiento infrarrojo suaviza el asfalto sin destruir sus propiedades, lo recolecta y se le agregan aceites para que al final se pueda rellenar, nivelar y compactar”, dice Rafael Martínez, jefe de operaciones de MTE Infrarred, empresa mexicana que comercializa esta técnica.

Esta nueva técnica de reparación se ha probado en la Ciudad de México, Estado de México, Guadalajara y Monterrey y ha probado durar más de los dos años, en promedio, que las técnicas actuales.

Incluso, desde mayo pasado MTE Infrarred comenzó a vender un kit tapabaches que consiste en un costal de 25 kilos de mezcla de asfalto frío, que cualquier persona puede adquirir y aplicar por 850 pesos.

La finalidad, explica Rafael Martínez, jefe de operaciones de MTE Infrarred, es que cualquier persona pueda resanar un bache en su colonia, para lo cual sólo necesita una pala y esperar a que con el paso de los vehículos la mezcla se compacte.

“He monitoreado baches tapados con esta mezcla en las ciudades en las que trabajamos y tenemos algunos que llevan uno y dos años y no se han vuelto a abrir”, dice.

En cifras:

  • 6 mil 816 baches reparó la ciudad en todas las avenidas principales, durante 2015.
  • 54 mil metros cuadrados de baches reparó la Secretaría de Obras el año pasado.
  • 33 mil millones de pesos al año cuestan en la capital los accidentes por baches.


Reportera que camina la CDMX. Ideática y platicadora en sus ratos libres. Escribe de madrugada y duerme en el autobús. Convencida que las personas están hechas de historias y no sólo de tripas y huesos. De la vida aprendió a no tener sentimiento de escasez.


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