array(1) {
  [0]=>
  object(WP_Term)#8879 (16) {
    ["term_id"]=>
    int(78)
    ["name"]=>
    string(3) "GDL"
    ["slug"]=>
    string(13) "maspormas-gdl"
    ["term_group"]=>
    int(0)
    ["term_taxonomy_id"]=>
    int(78)
    ["taxonomy"]=>
    string(8) "category"
    ["description"]=>
    string(0) ""
    ["parent"]=>
    int(0)
    ["count"]=>
    int(4671)
    ["filter"]=>
    string(3) "raw"
    ["cat_ID"]=>
    int(78)
    ["category_count"]=>
    int(4671)
    ["category_description"]=>
    string(0) ""
    ["cat_name"]=>
    string(3) "GDL"
    ["category_nicename"]=>
    string(13) "maspormas-gdl"
    ["category_parent"]=>
    int(0)
  }
}
 

Cambiar de luz para gastar más

Omar García.- Guadalajara vive una administración gubernamental de “mucha” luz. Nunca antes en la historia reciente de la ciudad el Ayuntamiento de Guadalajara había gastado tanto dinero en pagar luz eléctrica a la Comisión Federal de Electricidad.

¿El problema? Que en 2014 se aprobó la renovación de luminarias para sustituir tecnología de vapor de sodio (luz amarilla) por luz led (blanca).

El objetivo, se dijo en ese entonces y se repite ahora que el alcalde Enrique Alfaro Ramírez busca una segunda licitación, es conseguir que el cambio de luminarias se pague solo, al ahorrar dinero en el pago del recibo de electricidad.

El actual presidente municipal ha proclamado que buscará que Guadalajara se convierta en la ciudad “más iluminada de México”. Sin embargo, los ahorros prometidos no han llegado.

De acuerdo con los reportes generados por la Unidad de Transparencia, a través de su página de internet, apenas en 2016 se erogaron 186.5 millones de pesos en 34 cheques, emitidos a favor de la Comisión Federal de Electricidad por el servicio de luz eléctrica para las 80 mil luminarias con las que cuenta la ciudad.

La cifra contrasta con lo erogado en 2014, donde se emitieron 32 cheques a favor de la empresa federal, por una suma de 116 millones de pesos.

O un año antes, en el 2013, cuando el Gobierno de Ramiro Hernández García emitió 20 cheques por una suma de 101 millones 496 mil pesos, a favor de la Comisión Federal de Electricidad.

Como apunte, vale recordar que el año 2015 carece de la totalidad de los registros contables en la página de internet del Ayuntamiento, pues apenas aparecen en el portal ocho pagos por poco menos de 40 millones de pesos.

Ya en 2011, un par de ingenieros del Instituto Politécnico Nacional demostraron que la tecnología led genera ahorros superiores al 70% del consumo de energía eléctrica, comparado con tecnología de vapor de socio (ver la tesis completa aquí https://goo.gl/PDJdwG).

Sin embargo, el periódico Mural (13/ febrero/2017) ha documentado que este incremento en las facturas se podría atribuir a que las lámparas permanecen encendidas fuera del horario recomendado, por lo que es común ver lámparas prendidas a plena luz del día.
Luz que estorba

En el debate que se generó en 2014, por la aprobación del cambio de luminarias, el entonces regidor y hoy comisario tapatío, Salvador Caro Cabrera, fue un crítico de esta tecnología. Desde entonces habían previsto lo que hoy ya se nota en las calles de colonias como Santa Tere o es muy visible en la Avenida Américas.

La luz led deja un espacio de penumbra entre un poste y otro. Y eso se debe a que la tecnología utilizada, “ilumina, pero no alumbra”.

Es decir, la luz blanca funciona para lugares cerrados, pero no para las vías libres. Es por eso que la tecnología se puede apreciar en los túneles de avenida López Mateos, pero crean “lunares” de oscuridad en las calles cuya distancia entre los postes es mayor a los 30 metros. Trate de observarlo: tenemos arroyos vehiculares iluminados, pero banquetas oscuras.

Es por eso que los tres regidores de Movimiento Ciudadano votaron en contra de la propuesta, en 2014. En su momento, el hoy comisario y los hoy diputados Candelaria Ochoa y Juan Carlos Anguiano ya veían venir lo que paradójicamente, tres años más tarde, promueve un alcalde que salió de sus mismas filas partidistas.
La historia

Si como describe Héctor de Mauleón en El derrumbe de los ídolos (Cal y Arena, 2010), la luz eléctrica llegó a la Ciudad de México en 1881; tres años después la tecnología de crear “el día” en medio de las penumbras también se instaló en Guadalajara.

En una ciudad donde se usaban antorchas de cebo para alumbrar las noches comunes, y se utilizaban velas de cera para las casas elegantes; la llegada del alumbrado público fue algo que sorprendió a los tapatíos. Entre ellos, al magistrado Luis Pérez Verdía, quien ayudó a documentar que la primera plaza pública en tener alumbrado fue la Plaza de Armas, en 1884.

“En Guadalajara se iluminó la plaza principal y un reducido recinto con la luz de un arco voltaico y los nueve portales con luz incandescente por medio de un generador de 20 caballos”.

El texto, recuperado por Juan Pablo Ortega García (UdeG,2005), documenta algunas pinceladas de cómo la ciudad se ha transformado gracias a la electricidad. Desde los tranvías que dejaron de ser jalados por mulas, hasta la colocación de las primeras lámparas que se pusieron en el Centro histórico y las colonias con más plusvalía, como la Americana y Lafayette.

También documenta costumbres como la siguiente: “en las noches de luna no se encendía este alumbrado, lo que daba a Guadalajara un encantador tinte de romanticismo”.

Toda esta energía eléctrica era generada por la “imponente” cascada de El Salto de Juanacatlán, misma que hoy es una de las más contaminadas del país.

El texto recoge el pasaje histórico y menciona que, con una caída de 20 metros y una extensión de 160 metros de largo, la cascada de El salto de Juanacatlán fue llamada “el Niágara mexicano”. El desarrollo industrial apenas empezaba.

Y ya sabemos lo que vino después: nos comenzamos a despedir de la imponente naturaleza que nos alumbraba. La cambiamos por las penumbras del alumbrado público y sus carencias.




Todos los derechos reservados de Más Información con Más Beneficios S.A. de C.V. Queda prohibida la reproducción de estos contenidos sin autorización previa. Contacto: editorial@mpm.mx

POLÍTICAS DE PRIVACIDAD