array(1) {
  [0]=>
  object(WP_Term)#8871 (16) {
    ["term_id"]=>
    int(78)
    ["name"]=>
    string(3) "GDL"
    ["slug"]=>
    string(13) "maspormas-gdl"
    ["term_group"]=>
    int(0)
    ["term_taxonomy_id"]=>
    int(78)
    ["taxonomy"]=>
    string(8) "category"
    ["description"]=>
    string(0) ""
    ["parent"]=>
    int(0)
    ["count"]=>
    int(4671)
    ["filter"]=>
    string(3) "raw"
    ["cat_ID"]=>
    int(78)
    ["category_count"]=>
    int(4671)
    ["category_description"]=>
    string(0) ""
    ["cat_name"]=>
    string(3) "GDL"
    ["category_nicename"]=>
    string(13) "maspormas-gdl"
    ["category_parent"]=>
    int(0)
  }
}
 

La última y nos vamos

Zul de la Cueva.- Me duele, no lo voy a negar. Es doloroso despegarme de la costumbre de escribir esta cuartilla, semana a semana; a pesar de que, más veces de las que me gustaría admitir, le pusiera yo los cuernos a la gramática y a los lectores con la prisa y acabara tecleando a gran velocidad un desparpajado mar de sinsentidos. A aquellos que leyeron las páginas que desperdicié escribiendo basura, una disculpa por el tiempo, la tinta y el papel perdidos.

También encontré aquí lectores asiduos cuyas palabras, por un lado ayudaron agregando hectáreas al Amazonas de mi vanidad y por otro, gracias a las tecnologías y las redes que nos acercan, me permitieron conocer otros puntos de vista, generaron intercambios de opiniones y a veces, incluso, me hicieron cambiar de postura ante algún tema. A los que en estos años se molestaron en leerme, compartir mis textos, dedicarme un RT, un compartir, un like o unas palabras, muchas gracias, hasta por las mentadas de madre, que no faltaron.

Uno piensa que navega en soledad en el mar de su desafinada capacidad intelectual y que las columnas son botellas tiradas al mar de lo público sin esperanza alguna de que se conviertan en mensaje que tenga un receptor. Cada que alguien levantó la mano para hacerme saber que había destapado la botella me alegró de algún modo y nunca dejó de sorprenderme.

Siento un especial agradecimiento a este diario por haberme dejado continuar con mi espacio de opinión en mi brevísimo paso por la función pública, tiempo en que mi columna se volvió algo parecido a la Hora Nacional en tiempos de Echeverría; es decir, atemporal, ajena a lo que pasaba en el mundo y sin tomar un solo riesgo hablando de lo maravillado que estaba de la kafkiana locura de la burocracia.

Además, el diario se quedó conmigo cuando el ayuntamiento me pidió el divorcio, me dejó esta página en blanco, calientita, semana a semana, para verter mis excusas, mis opiniones y mis piensos. Perdón si me pongo emocional y le confieso también, al equipo editorial, mi gratitud. Hasta voy a extrañar el mensaje de Patricia, mi editora, diciendo cosas como “cadena de oración para que Zul entregue temprano su columna”, a horas en las que eso era ya imposible. (Sí, Mendieta, también me acuerdo de tu edición de textos y también la agradezco).

No quisiera despedirme ni dejar este espacio sin mentarle por última vez la madre a Alonso Godoy, el auditor más tranza de la república Mexicana. Felicidades por soportar en su puesto administraciones de todos los partidos sin dejar de extorsionar a nadie y por haberse agenciado un retiro dorado desde la impunidad que logró abusando de los poderes que se le otorgaron para fiscalizar los recursos populares. Por gente como usted espero que exista la otra vida ya que la justicia no lo encontró en ésta.

Tampoco quiero dejar pasar la oportunidad de dedicarle un pensamiento a la marcha esta de #VibramestaMéxico a la que personalidades como Enrique Krauze, ese gran corruptor de la historia nacional, ese fabuloso fabulista de la historia a modo del régimen, convocaron. Pero como ya me gasté casi todo el espacio en cursilerías, me veo obligado a ser breve:

Felicidades a los que fueron a apoyar al presidente y cantar “solidaridad, venceremos” o lo que sea que hayan cantado, felicidades a los que fueron a mentarle la madre al régimen para hacerle saber que no se nos olvidan sus agravios. Felicidades a este encontronazo entre el pueblo popular y el vestido de blanco que tiene casas grandes, come con manteca y marcha con globitos.

Felicidades a la televisora que le dedicó una cobertura nunca antes vista en una marcha. A ver cómo le hacen para calificarnos de apóstatas y enemigos desquehacerados de la patria la próxima vez que tomemos las calles hartos de futuras injusticias ahora que dijeron que marchar es nais.

Nos vemos por ahí cuando la injuria nos convoque. El último apaga la luz.




Todos los derechos reservados de Más Información con Más Beneficios S.A. de C.V. Queda prohibida la reproducción de estos contenidos sin autorización previa. Contacto: editorial@mpm.mx

POLÍTICAS DE PRIVACIDAD