19 de septiembre 2016
Por: Nacho Lozano

Paquita llora a Juan Gabriel

El Divo era feliz en el Auditorio Nacional, nos dice en entrevista, al recordar el último concierto que dio con su amigo en el coloso de Reforma.

FOTO: LULÚ URDAPILLETA

Paquita la del Barrio estaba en la Ciudad de México cuando le preguntaron: “¿Ya viste que se murió Juan Gabriel?”.

Ella no lo podía creer, la pregunta la dejó helada, la entristeció.

“Empecé a ver la televisión y se estaba confirmando que sí”, dice Paquita en esta entrevista. “Sentí mucha tristeza”, recuerda la cantante originaria de Veracruz.

La última vez que estuvieron juntos fue cuando Juan Gabriel la invitó a dar un concierto en el Auditorio Nacional, el año pasado, como parte de los festejos por sus 45 años de carrera musical.

Fue una noche emotiva. Enfundado en un traje negro, el Divo de Juárez la recibió en el escenario con un beso en la mano y juntos interpretaron “Juro que nunca volveré”, una de las tantas canciones que escribió este hombre originario del municipio de Parácuaro, Michoacán, cuyo trabajo como compositor fue clave para la cultura popular mexicana.

Tras la muerte de Juan Gabriel el pasado domingo 28 de agosto —apenas unos días después de dar un concierto en Los Ángeles, California —, algunas figuras públicas han criticado sus letras. De ellos, quien más controversia generó fue el ahora exdirector de TV UNAM, Nicolás Alvarado, quien en un artículo tachó de “torpes y chambones” los versos de Juanga.

Frente a estos comentarios, Paquita se niega a quedarse callada.

“Eso lo dice quien no entiende a Juan Gabriel”, replica con molestia. “Porque para nosotros, para el pueblo, son letras que dicen todo”.

Figuras en el escenario

Aquella noche en el Auditorio Nacional, Paquita lució un vestido azul claro con brillantes y cantó a su estilo:

Y aunque me digas que yo soy toda tu vida,

y como en todo lo que hay vida existe muerte,

yo no quiero ser la muerte para ti.

Emocionado, el público se puso de pie y Juan Gabriel la abrazó, pero la alegría de esa velada contrasta con los sentimientos que pesan sobre Paquita estos días.

“Hoy estoy herida. Nunca imaginé decirlo [que murió], fue inesperado, una noticia horrible, de veras”, dice.

Durante aquel concierto, ella y Juan Gabriel charlaron poco.

“Ahí no se puede platicar como uno quiere, pero lo abracé y me dio las gracias por acompañarlo. Él me quería mucho. Yo lo quería a él, porque era de las gentes de las que a mí me gustan: un señor que se ganaba a las personas, muy noble, muy carismático, muy bonita persona”, comenta la cantante.

Y a la hora de cantar, esa noche ambos dieron muestra de su gran química.

Decidieron lanzarse con “Te voy a olvidar” y, después de que sonaron los primeros acordes, el mariachi hizo una pausa, Paquita miró fijamente a Juan Gabriel y juntos comenzaron a dramatizar la letra:

Te voy a olvidar,

y aunque me cueste la vida

y aunque me cueste el llanto,

yo te juro que te tengo que olvidar.

El público se estremeció, una prueba más de que en un concierto de Juanga nadie se cansaba de estremecerse.

Terminó la canción y Juan Gabriel dijo que se había quedado “sin palabras, pero con muchos aplausos”. Entonces, el Divo de Juárez atacó a besos a Paquita y ella se dirigió a él: “Gracias. México te ama, yo te amo, todos te amamos”.

A un año de aquel concierto frente a miles de espectadores, Paquita no oculta su nostalgia y subraya: “Nunca lo voy a olvidar, es imposible”.

“Cuando veo ese escenario, lo veo a él”

Desde la muerte de Juan Gabriel, numerosos homenajes se han realizado. En la capital, el más grande se celebró en el Palacio de Bellas Artes y creció tanto que se extendió a avenida Juárez y Eje Central.

¿Estamos huérfanos sin Juan Gabriel?

“De veras que sí”, responde Paquita. “Pero así son la vida y la muerte. Hay que sobrevivir escuchándolo, recordándolo con mucho amor, porque él se entregó a nosotros incondicionalmente”.

En la ciudad, no existe un lugar que le traiga a Paquita tantos recuerdos de Juan Gabriel como el Auditorio Nacional, conocido como el coloso de Reforma, “porque él era feliz en ese escenario, se entregaba [al público] y yo me quedaba impactada. Cuando veo ese escenario, lo veo a él”.

Y ahora, después de los años de amistad, ¿Paquita la del Barrio guarda algún recuerdo especial con él, en un restaurante, en un parque, en un rincón donde guarecerse en la Ciudad de México?

“No, nunca fuimos a otro lugar de la ciudad juntos”, dice Paquita. “Me quedaré con esas ganas siempre, pero él tuvo una trayectoria grande y yo lo recordaré cantando sus canciones. Hoy lo recuerdo con lágrimas y con una sonrisa. Bailando. Qué otra queda”.

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