25 de octubre 2018
Por: Daniela Barranco

Museo: el robo del siglo llega a cines

La nueva cinta de Alonso Ruizpalacios recuerda el robo que sufrió el Museo Nacional de Antropología en 1985. Tras estrenarse en festivales internacionales, llega este viernes a cines mexicanos

El año de 1985 fue difícil para México no solo por el terremoto del 19 de septiembre. La Navidad de ese año sufrió otro golpe: la madrugada del 25 de diciembre, el Museo Nacional de Antropología (MNA) fue saqueado por dos ladrones que se llevaron 124 piezas prehispánicas de gran valor histórico y cultural, entre ellas, la máscara de Pakal. Debido a la importancia del robo y a que en su momento no hubo detenidos, lo llamaron “el robo del siglo”.

A pesar de eso, no muchas personas lo tienen presente —sobre todo si nacieron después de ese año—. Ahora, 33 años después, llega Museo, una película que retrata parte de este robo de una manera técnicamente impecable y cómica, sin llegar a ser ridícula.

El robo no fue ejecutado por una banda de criminales. Los culpables fueron dos jóvenes de Satélite, estudiantes de Veterinaria: Carlos Perches y Ramón Sardina. Sin embargo, la película no es un retrato fiel del robo del siglo, sino que es una cinta de ficción basada en ese hecho. Los protagonistas son Juan y Wilson, interpretados por Gael García y Leonardo Ortizgris, respectivamente.

Juan es muy amigo de Wilson. Visita varias veces el Museo de Antropología —como sucedió en la vida real, pues los jóvenes asistieron al recinto alrededor de 50 ocasiones— para planear el atraco. Convence a Wilson, su mejor amigo, de hacerlo. ¿La razón? No saben qué hacer con sus vidas tras salir de la universidad, no consiguen trabajo y necesitan dinero; además, para Juan hay un amor y una necesidad de que dichas reliquias se queden en manos mexicanas. El robo parece fácil. Lo realmente complicado será qué hacer con las 124 piezas que se llevaron del museo.

Detrás del robo del siglo

La mente detrás de esta cinta es Alonso Ruizpalacios —director de Güeros—. Pero no fue él quien pensó en rescatar esta historia. Por algunos amigos conocidos, Alonso se acercó a Manuel Alcalá, quien ya estaba trabajando en el guion de la película. Alonso se encontraba terminando su ópera prima y no quería involucrarse en un proyecto que no estuviera escrito por él. Así fue como se sentó a reescribir el guion de Museo junto con Manuel. El proceso tardó dos años.

Cuando Manuel le mostró el proyecto a Alonso, ya tenía toda una investigación detrás: consultó periódicos y revistas de aquellos años, así como archivos de radio y televisión; obtuvo videos de Televisa e, incluso, en la película aparece un reportaje real de Jacobo Zabludovsky. Luego, junto con Alonso, se acercó a la familia de Carlos Perches y Ramón Sardina para saber más. Ahí se encontraron con un “pero”. “La familia de uno de ellos no quiso involucrarse”, cuenta el director. Así fue como la cinta se convirtió en una película de ficción.

Y es que Museo no pretende ser un documental. De hecho, una de las premisas de la película es que realmente nunca sabremos qué pasó en realidad, porque no se sabe con exactitud cuál fue el motivo del robo de Carlos y Ramón.

El tema central de Museo es la juventud perdida, pero no es lo único. Retrata parte de la historia del país e, incluso, la Ciudad de México se convierte en un personaje de la cinta.

“Fue otra manera de hablar de la ciudad, otro tema que me fascina”, dice Ruizpalacios, quien también cuenta que la relación entre Juan y su padre es otro de los asuntos importantes de la película, pues le recuerda a su propia historia (su papá también es médico).

Un doble del Museo Nacional de Antropología

Además de la familia, en un inicio el Museo Nacional de Antropología se opuso al proyecto. Pero Manuel y Alonso lograron convencer a los directivos de que era una buena oportunidad. Y es que tras el robo de 1985, las visitas al recinto aumentaron ya que la gente quería ver las vitrinas vacías. Así fue como lograron grabar algunas escenas en el exterior del museo.

Sin embargo, no pudieron grabar en las salas, así que se dieron a la tarea de recrearlas en los Estudios Churubusco. La tarea fue de Alberto Muffelmann y Gerardo Gatica, quienes dejaron los estudios idénticos al museo, que es uno de los emblemas de la ciudad.

Pero no solo tuvieron que recrear el MNA, también debieron hacerlo con las piezas que Juan y Wilson robarían. Para ello, un equipo de restauradores del museo tuvo que hacerlas, cuidando que no quedaran idénticas a las originales, pues debían poder reconocerlas; una de ellas es la máscara de Pakal, que fue descubierta en 1952. Incluso, las réplicas hechas para Museo están registradas ante el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia).

Quienes hacen Museo son una familia. Muchos de ellos ya trabajaron con Alonso en su ópera prima, como Ilse Salas y Leonardo Ortizgris. De hecho, cuenta Ilse, la escena de la noche navideña es muy natural, porque todos son amigos.

Tras 33 años, aún no se sabe qué motivó el robo ni lo sabremos. En 1989, la policía detuvo a Carlos Perches, quien tenía 111 de las piezas que sacaron del MNA. Él ya falleció, y de Ramón nunca se supo nada.

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