El trabajo infantil en la CDMX. Arte, Michel Laris

El trabajo infantil en la CDMX. Arte, Michel Laris

27 de noviembre 2016
Por: Diana Delgado

Niños trabajando

En la CDMX 85 mil niños realizan alguna labor que es considerada trabajo infantil, la mayoría en condiciones riesgosas y sin sueldo

En la CDMX 85 mil niños realizan alguna labor que es considerada trabajo, la mayoría en condiciones riesgosas.

ARTE: ANDREE ÁVALOS

A principios de noviembre, una niña de seis años de edad fue atropellada cerca del cruce de Viaducto Miguel Alemán y avenida Insurgentes, en la colonia Roma, por un automovilista que se pasó una luz roja.

Patricia trabajaba en ese crucero junto con su familiar, haciendo malabares y pidiendo dinero a los automovilistas.

Como ella, a nivel nacional hay 2.5 millones de niños de entre cinco y 14 años de edad que se dedican a alguna actividad económica, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi). En la Ciudad de México, la cifra es de 85 mil.

Del total de los niños que trabaja, 39% no va a la escuela y 49.1%, además de trabajar, va a la escuela y realiza actividades extra en su casa.

Según especialistas, las actividades laborales que realizan los niños implican un problema social y de salud pública, porque se les expone a riesgos, como a Patricia.

El que un niño trabaje implica problemas como impedir su desarrollo pleno física, cognitiva y emocionalmente, todos estos garantizados por las leyes, además de que los aleja del estudio y su derecho al juego y al libre esparcimiento.

Una de las principales causas de que un niño tenga que trabajar es que los menores se han convertido en un apoyo para la economía de algunas familias, ya que de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, para sustentar a una familia, se requiere el dinero que generan 2.5 jornadas laborales, lo que se traduce en que cada vez más integrantes de la familia deban trabajar.

Aunado a esto, dice Juan Martín Pérez, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia (Redim), las políticas de persecución y erradicación del trabajo infantil, lejos de acabarlo, han hecho que se haga a escondidas, lo que vuelve a los niños más vulnerables.

‘¿Me da para un taco?’

En la Línea 2 del Metro, no es difícil encontrar a varios grupos de niños, de entre cinco y 10 años de edad,  que trabajan juntos limpiando zapatos en los vagones.

No es el único caso: en las diferentes líneas del Metro también hay niños que recorren por varias horas los trenes vendiendo algún producto, muchos de ellos aún con su uniforme escolar y, en ocasiones, vigilados por algún adulto.

“El trabajo infantil casi siempre se da en pequeñas comunidades”, dice Juan Martín Pérez, quien explica que es común que los niños se asocien con familiares o grupos de niños que se dedican a una misma labor.

Las áreas donde más menores desempeñan alguna actividad son el comercio, principalmente informal, y a pedir limosna. La Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo local los ha detectado principalmente en calles y avenidas concurridas, paraderos de transporte público, plazas comerciales y mercados, y en el Metro.

Pero también dentro del hogar se involucran en actividades laborales como talleres o negocios familiares, donde su trabajo es considerado un apoyo a la economía familiar.

“A ellos se les llama niños acompañantes, trabajan ayudando en un negocio familiar, pero son parte de la actividad económica del lugar porque cubren una tarea que alguien tiene que hacer. Por ejemplo, sacar botes, levantar, cargar o llevar algo son actividades subsidiadas por un recurso humano que en este caso es un niño”, dice Juan Martín Pérez.

Los menores que trabajan muchas veces lo hacen en jornadas similares a las de un adulto. De acuerdo con el Inegi, en la Ciudad de México, 18,432 niños trabajan más de 36 horas a la semana.

Incluso, el Inegi contabilizó 33,133 niños capitalinos que a pesar de trabajar no reciben un sueldo o sus ingresos apenas alcanzan el de un salario mínimo, lo que ocurre con más frecuencia en niños del sexo masculino.

Además, los niños se exponen a riesgos que no son propios de su edad como accidentes viales, quienes trabajan en las calles; extorsión, por autoridades o adultos, entre otros.

Leyes juegan en contra

Las pocas previsiones legales del trabajo infantil y las dificultades económicas de las familias más desprotegidas han contribuido a que esta problemática sea difícil de erradicar, de acuerdo con especialistas.

Gabriel Rosas, sociólogo y especialista en políticas publicas de la UAM, sostiene que no se toman en cuenta las problemáticas del núcleo familiar, que pueden ser las causantes de que un niño se encuentre en las calles trabajando.

“Es una situación que no está siendo atendida por las autoridades”, dice.

Martín Pérez, de la Redim, explica que hace falta una revisión a los beneficios de los programas públicos, para que sean destinados a familias vulnerables.

“El tema por tratar para hacer políticas reales será preguntarse cómo hacer que los niños ya no salgan a trabajar si sus familias sobreviven. Atendiendo eso, las posibilidades de que un niño viva como niño son más altas”, dice.

En cifras:

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