27 de septiembre 2016
Por: Iván Ramírez Villatoro

Perros robados a mano armada

Cada mes, ONG animalistas reciben cerca de 40 reportes de mascotas que fueron hurtadas con violencia o sustraídas de sus casas.

ARTE: RAQUEL ARIZPE

Camilo es un perro famoso. Desde finales de 2015, alrededor de un millón de personas han visto su fotografía en diferentes espacios, en los que se da a conocer que el pug de casi dos años de edad fue robado a su dueño a punta de pistola.

El asalto ocurrió en diciembre pasado, cuando Julio, su propietario, lo sacó a caminar como lo hacía cada tarde después del trabajo. En aquella ocasión, dos hombres los interceptaron en la esquina de la calle Vía Láctea con Osa Mayor, en la colonia Prado Churubusco, lo amenazaron y a la fuerza se llevaron al animal.

“En ese momento, no piensas que te van a quitar al perro. Había escuchado historias de personas a quienes les habían robado perros en el parque, pero por no ponerles atención, nada más”, recuerda Julio.

Antes de irse, los asaltantes le ordenaron que se fuera, aunque él logró esconderse y alcanzó a ver que un taxi rosa con placas A92505 pasó por ellos. Esa fue la última vez que vio a Camilo y el momento en el que comenzó su calvario para tratar de encontrarlo, pues ha tenido que enfrentarse a situaciones como el desinterés de la policía que patrulla esa zona del sur de la capital.

“No sé si en alguna parte del Código Civil el perro esté tomado como un ente que ni es persona ni es un objeto y, entonces, no te pueden robar algo que no es una persona ni un objeto”, dice Julio, quien un mes antes se había enterado de que ladrones se metieron al patio de unos vecinos para llevarse a otro pug.

A varios kilómetros de ahí, en la colonia Roma, Tyson, un cachorro de bulldog inglés de apenas dos meses de edad, también fue robado de su casa.

“Se metieron por el perro. Era un cachorrito que dormía dentro, pero le dejaba la puerta medio abierta. [Los ladrones] se saltaron la barda, se llevaron al perro en la noche, con nosotros aquí dormidos arriba”, explica Tlatoani, su dueño, quien considera que los ladrones incluso entraron a la vivienda para tratar de encontrar el certificado de pedigrí del animal.

Un delito en números

Casos como estos distan de ser aislados. De acuerdo con cifras de la Procuraduría General de Justicia capitalina, desde 2012 hasta el primer cuatrimestre de 2016 se han abierto 422 averiguaciones previas por el delito de robo de animales. De ese total, 52% corresponde al robo de perros.

Según las mismas estadísticas, las delegaciones con más incidencia son Cuauhtémoc, en el centro; Gustavo A. Madero, en el norte; Iztapalapa, en el oriente, y Benito Juárez, en el sur.

En cuanto a las personas detenidas, un reporte hecho público a solicitud de un particular dice que solamente 37 ciudadanos han sido enviados ante el Ministerio Público por robo en flagrancia.

Para organizaciones animalistas, sin embargo, los datos oficiales no reflejan la gravedad del problema. Algunas agrupaciones incluso refieren que sus integrantes reciben un promedio de 40 reportes de robo cada mes.

“Lo que sí se pide [a quienes solicitan ayuda] es que se haga una denuncia, pero mucha gente le tiene miedo al trámite, porque es engorroso llegar al MP y hacer la denuncia”, comenta Alejandra Mateos, directora de Buscando Patitas, una asociación que brinda apoyo para encontrar perros robados.

La activista explica que las razas más robadas son las consideradas valiosas o aquellas que están de moda, como pitbulls, pugs, bulldogs franceses e ingleses, yorkies y pomeranios.

Buscar con propios medios

Por lo general, de acuerdo con las organizaciones civiles consultadas, las víctimas de este tipo de robo optan por no denunciar y realizan la búsqueda por sus propios medios. Sin embargo, es raro que esto rinda frutos y los afectados rápidamente se dan por vencidos.

“La gran mayoría sólo los busca un mes… Es rara la gente que pasa de ese periodo”, comenta Mateos.

Tlatoani sí decidió presentar una denuncia formal en la procuraduría capitalina, pues considera que es el mejor camino para dar con Tyson, una mascota que puede valer alrededor de 40 mil pesos. En cambio, Julio es una de las víctimas que optaron por hacer su propio rastreo.

Para ello, abrió una página de Facebook y consiguió que la información sobre su perro se volviera viral. Además, organizó a una docena de sus amigos para monitorear y revisar diariamente los grupos de redes sociales en los que se ofrecieran mascotas de dudosa procedencia.

A lo largo del proceso, ha pasado por diversos intentos de extorsión y fraude, como llamadas de personas que aseguran tener a Camilo en otro estado y necesitar dinero para enviárselo por avión, o las de gente que exige un pago a cambio de información sobre su paradero.

Pero aun después de meses de búsqueda —en los que ha invertido tiempo, esfuerzo y recursos—, no pierde la esperanza de recuperar a Camilo y de que ambos puedan pasear tranquilos, tal como lo hacían antes del asalto.

En cifras

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