23 de enero 2019
Por: Daniela Sagastegui Avilés

Tras las huellas del Tlatoani

Recorre la ruta de Moctezuma en la CDMX y conoce una historia que esconde mucho más de lo que imaginas, EN COMPAÑÍA del historiador José Luis Trueba

Es apenas la primera parada de cinco puntos clave, y aunque hace un llamado a la exploración independiente, la reflexión en voz alta de José Luis Trueba se convierte en una cátedra sobre la historia prehispánica. Apuntando a la cerámica ceremonial azteca, el escritor, historiador y periodista detalla una característica que el observador inexperto no reconocería a simple vista: si bien la pieza sirve como registro histórico, el texto está incompleto. La misteriosa reliquia se encuentra en las entrañas del Centro Cultural de España en México.

No se refiere a los fragmentos que el Instituto Nacional de Antropología e Historia nunca logró recuperar, sino a un atributo que ha tenido desde su creación. Se trata de una “suerte de códice”, como explica Trueba, que supone tres lecturas simultáneas: la ideográfica, la fonética y una más que es la herencia oral. “Quien aprendía a leer, se aprendía los relatos de memoria”. Para poder conocer la historia que se esconde en estas obras, los aztecas debían estudiar su pasado y aprender a interpretarlo, completando los espacios en blanco.

Su exposición no podría ser más adecuada. Con una producción literaria de 30 obras, José Luis Trueba ha hecho de la historia nacional todo un códice, y su misión durante estas dos décadas ha sido imaginar las piezas faltantes del rompecabezas. “Los dioses prehispánicos me dieron las ansias de escribir, pero no me dieron imaginación. Con la historia, siempre hay piezas perdidas: documentos que se quemaron, edificaciones que fueron destruidas o incluso tradiciones orales que ya no existen, y gracias a estos vacíos ha podido surgir cada una de mis novelas”.

Seguir los pasos de Moctezuma

El 8 de noviembre de 1519, Moctezuma Xocoyotzin selló su destino en lo que actualmente es el cruce entre República de El Salvador y Pino Suárez. Todos los malos augurios se encontraban en este punto: desde aquellos que comenzaron en su nacimiento hasta los que continuaron en su reinado, en forma de ocho señales que anunciaban el colapso del imperio mexica. Fue aquí donde Moctezuma Xocoyotzin se encontró a Hernán Cortés; es el lugar de su rendición oficial y, por tanto, de una narrativa de culpabilidad que 500 años después no ha desaparecido.

En su novela más reciente, Trueba rastrea los orígenes del último Huey Tlatoani de Tenochtitlán en busca de una mejor comprensión de este controvertido personaje. El resultado es un recorrido por algunos de los lugares más emblemáticos del Centro Histórico cuya conclusión es precisamente este fatídico punto de encuentro. A través de sus páginas, no solo se descubre la vida del señor mexica, sino también la historia de la ciudad azteca, de sus rituales, sus olores, sus sonidos; de su cotidianidad y forma de vida.

Sin embargo, el novelista aclara que no busca redimirlo ni señalarlo como traidor: “Es un ejercicio fútil, él ya está muerto. A mí me interesa entender a este país, no para remediarlo, sino para entenderme a mí mismo, algo que espero resuene en mis lectores. Nosotros miramos al pasado, como diría Mauricio Tenorio, en busca de la ‘Atlántida morena’, ese pasado idealizado que no concuerda ni con lo que fue, ni con lo que es”.

Tanto la novela como los recorridos históricos son parte de su propuesta para olvidarse de ese imaginario. “Hay que dejar atrás estas ideas para poder adentrarnos a una realidad diferente y ver el mundo como Moctezuma lo hacía. Los lectores, al igual que yo, sabemos el final; pero hay que entender que él no, por lo que solo podía pensar como estratega y desgraciadamente esta no funcionó con los españoles como lo hizo con sus otros enemigos”.

El rompecabezas incompleto

La novela histórica es un favorito en la literatura por sí mismo y la ciudad ha servido como escenario de algunas de las no ficciones más emblemáticas en el país. Clásicos que develan una cara más íntima de la historia oficial, como Noticias del Imperio y La corte de los ilusos, o relatos como El vampiro de la colonia Roma y La Castañeda, protagonizados por los hombres y mujeres contemporáneos que habitan esta ciudad y cuyas semblanzas demuestran que si de algo está hecha la capital es de personajes y vivencias.

Pero cada autor tiene diferentes aproximaciones y objetivos respecto al género. En el caso de Trueba, se trata de una invitación, un primer acercamiento a investigar la historia en fuentes directas. “Es un libro que tiene un potencial único: convertirse en un árbol. Es una metáfora, claro; la novela te lleva a conocer otros textos, algunos del mismo género, otros de investigaciones históricas y estas hacen lo mismo. Si lo notas, se va abriendo este camino al lector como si fuera un árbol, algo que me parece una de las cosas más lindas que le pueden pasar a una obra”.

En un nivel más personal, cada una de sus novelas representa para este autor la pieza de un rompecabezas llamado “Historia de México”, el cual pide a quien lo juega que le ayude a completarlo, pues Trueba está seguro de que es solo a partir de diferentes perspectivas que se puede enriquecer el relato, aunque asegura que, incluso si lo termina, no va a estar completo, exactamente como el códice indescifrable de la cerámica azteca.

Que no se te pase

Los recorridos del libro Moctezuma se llevan a cabo el segundo sábado de cada mes a las 9:30 en la Librería Porrúa Centro (Argentina 15, Col. Centro). El acceso es gratuito una vez comprada la novela, al registrar tus datos durante la compra.

Salir de la versión móvil