26 de agosto 2016
Por: Diego Rabasa

Wonder Ponder

Escucho una y otra vez en conversaciones con personajes del mundo artístico e intelectual, académicos, amigos, etcétera, una queja recurrente: el nivel de crispación que campa en la actualidad encausa un nivel de violencia semejante a aquel que en primer lugar genera nuestro malestar. Dice la artista y cineasta Hito Steyerl que en tiempos de crisis uno de los primeros damnificados es el pensamiento crítico. Desesperados, ansiosos, frustrados y temerosos, como estamos a partir de la apabullante descomposición social enarbolada por nuestras abyectas clases políticas y empresariales, nos entregamos al vilipendio y la rabia sin tomar en cuenta que jamás antes el insulto o la agresión han sido remedios humanos.

Uno de los componentes imperativos de la ideología neoliberal es la promulgación de un modo de vida que pueda ser deseado por todos. Cuando preguntamos qué tal le va a alguien, en realidad nos referimos a cuánto gana. El dinero, y lo que se puede comprar con él, se ha transformado en el referente que calibra el éxito o el fracaso de nuestro paso por el mundo. La única resistencia posible ante este tipo de esclavitud del pensamiento, que nos compele a medir nuestra vida en términos de cuánto se parece a los íconos del entretenimiento y el poder, es el pensamiento crítico: justamente aquello que durante tiempos álgidos tendemos a abandonar.

La semana entrante llega a nuestro país una nueva edición del Hay Festival: un festival dedicado a la circulación de ideas que además de tener una sede en nuestro país cuenta con una en Colombia, España, Gales, Kenya, Líbano y la India. El programa de charlas e invitados incluye siempre nombres de primera línea, como por ejemplo el premio Nobel de Literatura Jean-Marie Gustave Le Clézio, el escritor argentino Martín Caparrós o la mexicana Elena Poniatowska, entre otros. Más allá de los nombres de marquesina, el festival ha cultivado una vocación por lo marginal que refrenda su vocación por fincar en el pensamiento crítico el arma fundamental para defendernos de la frustración, el descontento y la injusticia del modo de vida contemporáneo.

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Una de las participantes más interesantes de la edición actual es la editora Raquel Uña, una de las cabezas del fascinante proyecto editorial Wonder Ponder, dedicado a la publicación de productos editoriales —la palabra libro queda un poco corta para lo que hacen— dedicados a la filosofía visual para niños.

El material de lectura está compuesto por tarjetas que presentan nociones complejas como la crueldad, la identidad, la voluntad, el deseo) a través de situaciones que las representan. El reverso de las tarjetas está lleno de preguntas que nos ayudan, no sólo a los niños y a las niñas, sino a todos los lectores que se acerquen a este material, a elaborar respuestas por cuenta propia. Preguntas como, “¿Es cruel obligar a alguien a hacer algo que no quiere hacer?”, “¿Quién eres y qué eres?”, “¿Podemos todas las personas hacer lo que nos dé la gana al mismo tiempo?”, fincan en la reflexión la capacidad del individuo de trazar un espacio de armonía hacia su interior y, de manera determinante, hacia su entorno y su comunidad.

El festival se llevará a cabo entre los días 1 y 4 de septiembre en Querétaro y tendrá, como siempre, un programa que presenta ante el público mexicano proyectos extraordinarios como Wonder Ponder, además de programaciones en música, teatro, ciencia y literatura con el afán de promover el pensamiento como la única alternativa de defensa y de combate en la urgente lucha por transformar la realidad.

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