Manual
14 de octubre 2016
Por: Nacho Lozano

Manual para atracar a un chilango

Uniforme de ratero
Disfrácese de condón asesino: chamarra con capucha como de preservativo, lente oscuro, pantalón tenebroso. Busque un arma, de verdad o de mentis, de cualquier manera si hay un chilango que se le ponga al brinco al momento del atraco ya nos enteraremos si la pistolita era de chiste, o si el chilango que se resistió recibió una bala por atreverse a defender lo suyo.

 

El tráfico ideal
¿Quién dijo que el tráfico no es de buena suerte? ¿Quién dijo que se pierde productividad en los embotellamientos? ¡Para nada! El ojo de la rata chilanga está puesto en estos atascaderos de autos para obtener mayor riqueza y ganancia a costa de los demás. ¡Por eso los asaltos son grandes negocios! Y los rateros grandes aprovechadores de oportunidades: tráfico parado, policías papando moscas, impunidad y libertad. Ganancias abundantes.

 

Modus raterandi
Busque una calle o una avenida que en horas pico sea lo suficientemente caótica como para que el tráfico de vehículos esté detenido. No le será difícil encontrarlo. ¿Existe una avenida parada en horas pico? ¡Por el amor a huitzilopochtli, pero claro! ¡La ciudad está llena de ellas! ¡La CDMX es un manantial de abundantes oportunidades para los amantes de lo ajeno, los seductores de la desgracia! La CDMX, ya sea de noche o de día, por arriba o por abajo, de un lado o del otro, es un banquete de oportunidades para su antojo, distinguido ratero.

LEE EL MANUAL ANTERIOR DE NACHO LOZANO: MANUAL DEL MIRREY Y EL ARRECIFE

Encuerar al prójimo
Una vez elegida la avenida caótica de su preferencia, asalte a los automovilistas detenidos haciendo efectivos los consejos 3, 2 y 1 de este Manual. Procure siempre sonreír, ya que no faltará quien lo esté fotografiando o grabando como en los casos de Periférico, Circuito Interior, Xochimilco y sumando. Mantenga su mejor sonrisa mientras los policías de la zona (insisto) se comen su mejor moco, sí, porque a eso se dedican la gran mayoría: a comerse el moco mientras los chilangos son encuerados en sus vehículos.

 

Percepcioncracia
Y como todo es percepción, las autoridades insistirán en que los asaltos no ocurren en esta segurísima capital y en ninguna otra. Que todo es producto de la imaginación de los chilangos, es producto de su percepción. ¡Han de estar drogados y con la percepción alterada! ¿Te atracaron? No, lo imaginaste. ¿Te bajaron de tu coche, te quitaron tu reloj y se llevaron tu portafolio? No seas menso, no fue real: nunca tuviste coche, ni reloj, ni familia ni dignidad. ¡Es la percepción! La percepción es el opio del pueblo.

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