14 de diciembre 2016
Por: Mario Campos

¿Quién le responde al General Cienfuegos?

Hace unos días los mexicanos vimos el discurso más duro de un secretario de la Defensa Nacional quizá en décadas. Palabra por palabra el general Cienfuegos hizo una dura crítica del estado del país y dejó en claro su enojo por la forma en que han sido usadas las Fuerzas Armadas en los últimos 10 años.

En su intervención, pensada expresamente para los medios de comunicación, el secretario reconoció que la tarea de combate al crimen no está en la Constitución, advirtió sobre la desnaturalización de su mandato, y sobre todo fue enfático en cuestionar la ausencia de acciones por parte del poder civil para cambiar la situación de inseguridad en México.

Sin ambigüedades, el general secretario dijo que la inseguridad no se arregla sólo con balas y pidió que se establecieran plazos fatales para que las policías se hagan cargo de las tareas que hoy se han puesto en manos de militares y marinos.

Las declaraciones  —por su inusual tono y contenido— ya deberían ponernos en alerta. Pero  más sorprendente ha sido todavía la no respuesta del gobierno federal.

Porque más allá de unas vagas declaraciones del presidente Peña Nieto —que señaló que había sido descontextualizado el discurso— lo cierto es que el Ejecutivo no parece haberse enterado del enojo del general Cienfuegos. Prueba de ello es que a la fecha de escribir este texto no ha habido un acción concreta que muestre que se atenderán sus críticas.

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Ni siquiera por parte del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien fue aludido de manera directa por el secretario cuando dijo que “la seguridad interior no es responsabilidad de la Defensa Nacional ni de la Marina, es responsabilidad de la Secretaría de Gobernación”. ¿Y cómo ha respondido Bucareli? Con silencio.

Y esa inacción resulta grave. Primero porque revela la tensión entre la Defensa y Gobernación, dos áreas clave en todo gobierno. Pero también porque la no respuesta deja la cancha abierta para que la presión siga puesta sobre la Defensa y no sobre los verdaderos responsables del combate a la violencia y la inseguridad en el país.

Para ser claros, ni Segob ni los gobernadores atienden y por tanto crece la tentación de normalizar el trabajo de los soldados en las calles, cuando en realidad el reclamo del Secretario —y de buena parte de la sociedad— es que esa tarea debe tener una fecha de término. No nos hagamos bolas, no queremos que el Ejército haga una tarea para la que no fue creada. Sólo la presión a los civiles para que formen policías confiables, es la única salida real al conflicto que hoy vivimos.

Lo otro, darle un cheque en blanco a las Fuerzas Armadas como pretenden algunos o armar a los ciudadanos para que se autodefiendan como promueven otros, no son sino trampas que nos llevarán a más violencia y más desgaste para nuestras instituciones. Esas que debemos cuidar y que claramente hoy no se están respetando.

Hoy como nunca todos debemos escuchar los reclamos del Secretario de la Defensa para pedir al Gobierno del Presidente Peña y a sus colaboradores que se pongan a trabajar en lo que les toca, en vez de seguir haciendo como que no escucharon. El mensaje ya está dicho, ahora necesitamos que den muestras de que ya lo entendieron.

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