15 de agosto 2017
Por: Mayo Romero

Los habitantes de la galería de arte más antigua de Tepito

Quienes han mantenido vigente la galería son no solo los vecinos de Tepito también son quienes día a día la hacen funcionar

En 1951 Federico Gamboa propuso la creación de tres galerías populares en los alrededores de la Ciudad de México; el objetivo era descentralizar la cultura y otorgar a los colonos propuestas artísticas y culturales con las que podían convivir. Dos de estas galerías; la José Guadalupe Posada, en la Doctores; y la Cervantes, en la colonia Guerrero, desaparecieron, pero la Galería José María Velasco, ubicada en la Peralvillo, resistió al paso del tiempo.

En sus inicios albergaba exposiciones internacionales, así como la exhibición de artistas importantes para el país como Dr. Atl, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Carlos Mérida y Rufino.

En los años 60 y 70 la galería impulsó las nuevas propuestas, fue aquí dónde artistas como Jose Luis Cuevas o Gabriel Macotela tuvieron su primer acercamiento en una galería, incluso, el primer acercamiento que México tuvo con el arte contemporáneo se dio aquí con Felipe Ehrenberg, quien hizo una exhibición de performance e instalación.

Quienes han mantenido vigente la galería no sólo son los vecinos de Tepito, Peralvillo, la Guerrero o la Doctores, también son quienes día a día la hacen funcionar.

A la cabeza de la galería

Mayo Romero

Alfredo Matus es el director de este lugar, llegó hace once años al barrio de Tepito para seguir la misión de la galería: “Primero, que la gente entienda no sólo la realidad nacional desde este momento, sino la diversidad que existe. Tenemos un enfoque de ser incluyentes”; de ahí que muchas de sus exposiciones rompan barreras, incluso cada año una de las muestras es organizada por los mismos vecinos.

Entre uno de los logros que Matus puede presumir durante su estancia en la galería es el de ser los primeros en darle un espacio al arte urbano, hoy conocido como Street Art. “Fuimos pioneros en legitimar el arte urbano, antes grafiti. Cuando empezamos era considerado un acto antigrafiti, incluso había un departamento que perseguía a los chicos que lo hacían. Gracias al trabajo de colaboración que hicimos con ellos, se cambió a unidad grafiti y ahora promueven proyectos urbanos en la ciudad. Buscan muros y promueven enlaces de patrocinio para que los chicos realicen murales en diferentes espacios. Este trabajo se hizo junto con Circo Volador y Faro de Oriente, creo que fuimos los pioneros en asentar esto del arte urbano”.

Uno de los grandes propósitos del director es que los habitantes del barrio de Tepito ofrezcan sus conocimientos para acercar al público a través de talleres y cursos; un ejemplo claro es el diplomado de albures, impartido por Lourdes Ruíz, mejor conocida como la reina del albur.

Cuando se habla de la Ciudad de México es imposible no hablar de Tepito, así como de todo lo que este barrio ofrece, no por nada una de las primeras expos que tuvo la galería llevó como título Si no conoces Tepito, no conoces México. “Esta exhibición generó una identidad del barrio, le dio una nueva razón al espacio, en donde se pudo realizar intercambios con Francia y otros países, lo que le dio una vigencia que las otras galerías no lograron contener”, señala Matus.

El contacto con el mundo exterior

Mayo Romero

Una galería no serían nada sin ese vínculo que los contecta con el mundo exterior, es ahí en donde Anaid Irais Ruíz Martinez entra en acción, ella es la encargada de contactar a los artistas, de brindar información a los visitantes, y, además, es quien otorga información de talleres y entabla la relación con los medios de comunicación.

Todos los días realiza un viaje kilométrico desde Ecatepec para llegar a tierras tepiteñas. Anaid nos cuenta que hace seis años sus amigos y familiares se sorprendían de saber que Tepito albergaba una galería de arte: “Con esa expectativa llegué a la galería, con el miedo a lo desconocido, porque siempre te están hablando mal del barrio, siempre te dicen que aquí no puede haber nada bueno o nada que sea productivo. Encontrarte con la galería en este barrio que es tán emblemático dentro de la CDMX es fascinante para mí”.

Para Anaid la galería se ha convertido en la Suiza chilanga, y es que para ella este lugar es neutral, “pueden ser que, afuera, artistas o colectivos estén peleados, pero cuando llegan a la galería se sientan y hablan, pueden llegar acuerdos y hacer algo más fuerte por el barrio, y eso es espectacular”.

Quien te atrapa a primera vista

Mayo Romero

Hace seis meses Javier Alcantar Díaz se unió al equipo de la galería José María Velazco; en sus ratos libres se dedica al diseño editorial y de revistas, pero todos los días viaja desde Azcapotzalco para realizar los diseños y flyers de la galería.

“Creo que soy un poco el intermediario entre el expositor y el entorno. Mi trabajo es realizar un poco lo que el expositor quiere dar a entender con su trabajo, darles ese tinte, ya sea con los colores, las formas o con la tipografía, inclusive, envolver un poquito a ese público que está allá afuera”.

Durante estos pocos meses de trabajo, Javier asegura que ha quedado fascinado con la galería y es que durante su primera participación, el expositor quedó satisfecho con su trabajo, presume con una gran sorisa en el rostro.

Para funcionar hay que saber administrar

Mayo Romero

Ernesto Camacho Coronel es el encargado de optimizar recursos y de ver que todas las actividades se lleven a cabo para poder cumplir con toda la normatividad que les piden desde las áreas centrales.

Ernesto ha trabajando en el INBA 23 años, pero a la galería llegó hace 12 años. Para él, este recinto se ha mantenido por su equipo de trabajo: “Aquí, lo único que cambia son la responsabilidades según el cargo, pero eso no quiere decir que como administrador debo tener ventajas sobre los demás, aquí todos somos iguales”.

Otra de sus grandes satisfacciones es el ver pasar a decenas de generaciones que han participado en los talleres y que, a pesar de los años, todavía lo saludan con gusto.

“Los niños te buscan como persona para convivir contigo, a mí me han invitado a sus primeras comuniones. No somos una escuela, pero tenemos un compromiso con los padres, en este caso es la manera de responderles, integrándonos con sus niños y siendo parte de su vida. Ese es el reconocimiento más grande”.

La otra parte de su trabajo es hacer que los recursos sean bien utilizados en favor de la galería, lo que le ha merecido el reconocimiento de los artistas. “Que Daniel Manrique, muralista, haya reconocido mi trabajo es muy satisfactorio. Lo primero que me dijo fue que no lo engañara, cuando finalizamos el trabajo se llevó la sorpresa de que cumplimos con todas sus expectativas”.

El guardián de la galería

Mayo Romero

Oriundo de Tepito, Cristofer Alejandro Acuña Zepeda es el encargado de recibir a todos los visitantes de la galería. Hace nueve meses que trabaja aquí, sin embargo este no es el primer acercamiento que tiene a museos o galerías, pues ha trabajado para en otros sitios similares, pero es la galería José María Velasco en donde ha sentido mayor satisfacción por estar entre su gente.

Cristofer asegura que lo que más disfruta es el acercamiento a todas las actividades del recinto. “Estamos acostumbrados a ver cómo se monta una obra, por lo general la gente ve la obra ya lista para exhibir, pero detrás de eso hay todo un trabajo de museografía, de detalles, iluminación, de recepción de obra, de contrato. Nosotros aquí ayudamos al montaje, así nos volvemos participe”.

Con una sonrisa y un buenos días, Cristofer da la bienvenida a los visitantes del Tepito tour, les cuenta la importancia del barrio y les lanza una frase que llega al corazón de cualquier chilango: “Aquí no hay un barrio bravo, aquí decimos ‘bravo Tepito’, por la gente que lucha”.

 

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