28 de agosto 2018
Por: Redacción

Un homenaje gráfico a Esquivel

La mejor manera de recordar el natalicio del compositor tamaulipeco Juan García Esquivel es escuchando su música, y si a ello sumamos un elegante homenaje que incluye ilustraciones que enfatizan su estilo, fotografías históricas y anécdotas que ponen en evidencia su forma de ser, estamos ante el festejo ideal.

El equipo de la editorial risográfica La Duplicadora se dio a la tarea de convocar a poco más de una veintena de creativos para captar la esencia de Esquivel en un libro que se presentará este miércoles 29 a las 19:30 en Vértigo Galería (Colima 23, Col. Roma Norte). El resultado es cautivador y envolvente, como el sonido del compositor.

Platicamos con Emmanuel García, artífice del proyecto junto a Vanessa López, para conocer los detalles detrás de esta publicación. Recomendamos acompañar la lectura de estas líneas con algún álbum de Esquivel sonando en las bocinas o los audífonos. ¿Qué tal See It in Sound o Latin-esque?

¿Qué detonó la idea de hacer un libro sobre Esquivel?

El detonante fue el gusto que tengo por la música de Juan García Esquivel y que este año se celebra el centenario de su natalicio. Además, tengo un proyecto editorial que, desde finales de 2016, emprendí junto con Vanessa López: La Duplicadora, en el que podíamos ejecutar esta publicación. En un principio, pensé hacer un fanzine muy modesto, a una sola tinta, conformado con imágenes recuperadas de los discos que colecciono y de internet. Comencé a trabajar en ello, hice una publicación en Instagram y un amigo ilustrador me mencionó que él también era fanático de Esquivel, así que lo invité a colaborar. A partir de ese momento, la bola de nieve comenzó a crecer.

¿Qué artistas visuales participan?

Participan Dr. Alderete, Alfonso Barranco, Abraham Bonilla, Manuel Díaz, Jimena Estíbaliz, Demián Flores, el Cha!, Alejandro Magallanes, Pamela Medina, Emmanuel Peña, Quique Rangel, Andrés Mario Ramírez Cuevas, Nayeli Rojas, Santiago Solís, Eduardo Ramón Trejo, Bruno Valasse, Acamonchi y La Duplicadora, es decir, Vanessa López y yo, Emmanuel García.

¿Qué encontraremos en el libro?

Además del trabajo gráfico de los artistas mencionados, hay tres textos: uno muy lúdico de Francisco López, que debe ser leído mientras se escucha una canción específica; otro —el más largo— de Jesús Pacheco y un texto más de Mauricio Esparza “Micro”, que narra una anécdota de un día que visitó a Esquivel en su casa de Morelos. También integramos al libro una cronología que realizó Horacio Muñoz, que curó una exhibición de Esquivel para el Festival Internacional Cervantino de este año. Y en la publicación hay seis fotografías inéditas de Esquivel realizadas por Antonio Caballero —conocido por las fotos de Marilyn Monroe en México— y Humberto Zendejas —quien por cinco décadas fotografió los espectáculos de México—, y que nos fueron facilitadas por Horacio Muñoz.

Una de las complicaciones a las que me enfrenté cuando inicié el proyecto fue que las imágenes de Esquivel son escasas. Así que el trabajo realizado por los colaboradores sin duda nutre este espectro. La selección se dio de manera natural: una vez que realicé la primera invitación a colaborar se fueron sumando más y más amigos; las redes sociales se encargaron de correr la voz y, en un santiamén, la idea original de un fanzine de 16 páginas se convirtió en un libro de más de 100.

Desde tu punto de vista, ¿cuáles fueron las aportaciones de Esquivel a la música?

A mi parecer, la mayor aportación fue su gran capacidad de integrar la incipiente tecnología a los modos de ser escuchada: la música estereofónica, la integración de múltiples capas de percusiones, voces e instrumentos. El aporte no solo se reduce a la tecnología, sino también al placer sonoro. Su aporte es sin duda vasto y difícil de enumerar.

¿Por qué pareciera que juan garcía Esquivel es un “santo” poco adorado?

Creo que es poco conocido. Hubo un boom de la música lounge a principio de los 90, poco antes de la muerte de Esquivel. A partir de ello, su obra fue conocida por nuevas generaciones y, por lo tanto, revalorada. Ha pasado el tiempo y a pesar de que se han reeditado en Estados Unidos varios de sus discos, el recuerdo comienza a diluirse. El libro que estamos editando quiere abonar a que, a través de imágenes, la gente se acerque de nuevo —o por primera vez— a la música del maestro, a mantener y avivar su imagen, su música y su gran legado.

Además de las gafas, ¿qué otros rasgos caracterizaban a Esquivel?

Sus manos, su piano, su sonrisa, su porte… ¡Siempre estaba hecho un figurín! Pareciera de pronto que por su forma de tocar, por lo intrincado de sus arreglos, por lo complejo de su pensamiento sonoro, Esquivel perteneciera a otro planeta: Other Worlds Other Sounds.

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