Esperanza Iris
29 de agosto 2017
Por: Daniela Barranco

Esperanza Iris, una historia que nadie había querido contar

El destino y su olfato periodístico unieron a Silvia con Esperanza Iris, una opereta mexicana poco conocida y quien mandó a construir el Teatro de la Ciudad,

Historias hay por todos lados; periodistas con buen olfato para encontrarlas, no tanto. Silvia Cherem pertenece a ese grupo que vive para buscarlas y contarlas. Hace 12 años ganó el Premio Nacional de Periodismo en la categoría de Crónica; ha publicado varios libros biográficos, reportajes y entrevistas en periódicos nacionales. Sin embargo, hay una historia que desde 2010 capturó su atención hasta que se volvió parte de ella: la vida de la opereta Esperanza Iris.

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Todo comenzó en una viaje a Galápagos: “Ante todo soy periodista. Estando en un barco, se me acercó una persona de Hawai. Al enterarse de que soy mexicana, pidió hablar conmigo y me dijo: ‘México es un lugar que conlleva drama para mi familia’. Ella esperaba que yo supiera esa historia. Me contó sobre una bomba, en 1952, que explotó en un avión que iba de Oaxaca a la Ciudad de México. Lo primero que pensé fue que se había equivocado de lugar y ella se ofendió porque yo no sabía de un hecho que determinó la vida de sus padres para siempre. Me tardé tres días buscando la manera de abordarla para que me contara; en ese vuelo iban sus papás, nadie murió, pero los tripulantes resultaron heridos”, cuenta Silvia. Tras las pistas que le dio la mujer, Silvia encontró dos años después, en una librería de viejo en Inglaterra, un libro sobre el accidente.

“Siento que, a lo largo de todo ese tiempo, había alguien diciéndome al oído por dónde buscar, creo que ese alguien era Esperanza Iris. El primer contacto con ella fue gracias a una referencia en el libro que encontré, donde solo se mencionaba a Paco Sierra, quien durante algunos años fue su marido. A partir de ahí pensé que todo se estaba volviendo más jugoso; ella es la estrella más luminosa de México y todos los países hispanohablantes”, explica.

Silvia encontró tan atractiva la historia que acaba de lanzar el libro Esperanza Iris. La última reina de la opereta en México. Inicialmente, iba a ser un reportaje, ¿cómo es que decidió hacer una novela?

Pensé que la historia estaba muy buena para ser un reportaje y que, además, nadie de mi generación ni de las que siguen la conocen. Nunca nadie había tocado la vida de Esperanza desde esta perspectiva. Me di cuenta de que toda mi vida he hecho biografías y que he utilizado recursos literarios. Me estaba preparando para esto. Era tanta la información y tan rica que debía contarlo de una manera interesante.

La investigación llevó a Silvia a pasar horas enteras en hemerotecas, en el Archivo de la Ciudad de México y en el Cenart, donde alguien mandó cajas con moho llenas de cartas y documentos de Esperanza. Después de adentrarse en la vida de la opereta, ¿cómo la define?

Es una mujer que construyó con perfección, dedicación y devoción una trayectoria escénica deslumbrante. Una mujer endeble en términos emocionales, que fue poniéndose trabas una y otra vez para poder ser dichosa y feliz. Vivió al máximo, como ella dijo, “todo lo tuve a manos llenas”: todas las dichas, los aplausos, los elogios y también todas las tragedias.

Ha entrevistado a grandes personajes, como Octavio Paz. ¿Quién cree que le hace falta?

Ahora ya me gustó la novela, creo que me voy a seguir por ahí. Pero la ficción apelando a las fuentes de investigación plausibles, continuar ese mundo del diálogo que se necesita con la gente y que es lo que nutre cualquier pieza periodística. Aunque actualmente estoy leyendo a Jaume Cabré, que es un catalán que escribe como un genio. Me encantaría poder entrevistarlo a él y a cualquier otra figura en el ámbito literario. Espero poder seguir entrevistando a grandes escritores, porque eso nos enseña cómo escribir. Creo que siempre va a trascender más alguien que ronda en el ámbito de la literatura.

¿Cuáles son sus proyectos a futuro?

Quiero hacer un libro de crónicas. Tengo varias, entre ellas una con la que gané el Premio Nacional de Periodismo, que es de una niña que sobrevivió al tsunami, tengo una niña que sobrevivió a las torres gemelas, son varias de sobrevivientes y quiero compilarlas. También ya tengo dos ideas de nuevas novelas.

¿Cuál es el límite entre periodismo y ficción?

Todo periodista tiene que aspirar, hasta en una nota simple, a tocar el borde de la literatura, a hacer notas muy bien escritas, interesantes para el lector, con recursos realmente a la hora de armar las oraciones, para que sean piezas literarias que persistan al tiempo y no simples notas que se pierdan. Yo siempre lo he tenido presente cuando he hecho biografías, y esa línea me ha permitido crecer en el periodismo y la escritura. Espero haber logrado una pieza literaria en este libro, más allá de las notas rojas que en su tiempo sepultaron a Esperanza Iris.

“Siento que, a lo largo de todo ese tiempo, había alguien diciéndome al oído por dónde buscar y creo que ese alguien era Esperanza Iris”

¿Qué lee la autora?

Silvia cuenta que por ahora está prendida de Jaume Cabré y que, entre sus lecturas pendientes, está Gran cabaret, con el que David Grossman acaba de ganar el Man Booker International.

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