28 de mayo 2019
Por: Tamara de Anda

Ambicioso crossover arquitectónico

La próxima vez que alguien ningunee al Edomex, dile que #NotAllEdomex y enséñale esta nota. En en municipio de Tultitlán está la Disneylandia de los arquitectos: las oficinas y la planta embotelladora de Bacardí, obra de dos de los arquitectos más importantes del siglo XX, Ludwig Mies Van Der Rohe y Félix Candela.

La historia y la geología se pusieron de acuerdo para que existiera este conjunto arquitectónico. Originalmente iban a construirlo en Santiago de Cuba, pero con la Revolución Cubana no fue posible continuar con el plan.

Mientras tanto, en México, la pequeña planta que estaba en la calle de Cedro, en Santa María la Ribera, se cayó en el terremoto de julio de 1957. Así que se vinieron para acá con todo y planos. Eligieron Tultitlán porque el gobierno daba incentivos fiscales a quienes se salieran del centro de CDMX. Además, el terreno les salía mucho más barato.

Aunque ni Mies van der Rohe ni Félix Candela hacían obra industrial, porque su perfil era más artístico, acá decidieron entrarle porque les latió el proyecto. Cuenta la leyenda que no se caían bien, que se descalifican mutuamente: a Candela por ser más bonito que práctico y sólo construir una planta, a van der Rohe por no visitar sus obras.

Como sea, ahora sus creaciones conviven en armonía para siempre.

Planta embotelladora de Bacardí

El edificio administrativo, de 1961, es la única construcción diseñada por Van Der Rohe en todo Latinoamérica. Es una de las joyas menos conocidas del arquitecto germano-estadounidense. En el amplio vestíbulo, de doble altura, se exhibe memorabilia, maquetas, planos y objetos relacionados con la historia de la marca.

Los edificios industriales son de Félix Candela. Aunque de él tenemos maravillosas obras espolvoreadas por toda la ciudad, ésta es una de las más prominentes, una especie de muestrario de sus estructuras más emblemáticas: losas plegadas, bóvedas cilíndricas y paraguas.

El más impresionante es el de la embotelladora, con seis bóvedas de arista que se reparten en un espacio de 5000 metros cuadrados, con una elevación de 30 metros. Los almacenes, el comedor y el estacionamiento también son de su autoría.

Ambicioso crossover arquitectónico

– La planta de Bacardí está en Autopista Querétaro – México 717, no muy lejos de la estación Tultitlán del Tren Suburbano.

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