rock
20 de julio 2017
Por: Rulo

Contracultura pop| ¿Dónde está rock?

En este momento, el gran público se nota menos interesado que nunca en las bandas de rock y no se notan muchas bandas que sean innovadoras.

La semana pasada hablábamos de ciertas quejas que este columnista con frecuencia encuentra en redes sociales: las de músicos que manifiestan su malestar ante la falta de apoyo, oportunidades y público. Seguimos con las malas noticias.

 

En este mismo espacio enlistamos la semana pasada los males que, de acuerdo con opiniones vertidas por diferentes músicos en redes sociales, afectan el desarrollo (comercial) del rock mexicano.

Pero hay algo aún más grave para su causa: en este momento, el gran público se nota menos interesado que nunca en las bandas de rock. Un vistazo a las listas de lo más reproducido en México de cualquiera de las plataformas de streaming conduce a esta conclusión. En la cúspide de los charts,  uno encuentra estrellas del reguetón, grandes figuras del pop global y algunos representantes de la música regional mexicana.

El rock no es, en este momento, un protagonista de la corriente principal. Pero es algo que no solo está pasando en México, sino en todo el mundo. ¿Qué banda de rock de éxito global ha surgido en los últimos cinco años? No puedo pensar en ninguna.

El rock vende en estos tiempos, siempre y cuando esté empacado con nostalgia. Por eso, U2 va a tener la gira más taquillera del año y el blandísimo Rock en tu idioma sinfónico retacará el Auditorio Nacional cuantas noches se lo proponga. Por eso, en el Vive Latino vemos a los mismos grupos de hace 10 años encabezando el cartel.

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Y en el “underground”, al menos el de esta ciudad, tampoco hay bandas de rock generando gran movimiento o gran entusiasmo, salvo algunas excepciones como Little Jesus y Reyno, que, tras algunos años de trabajo serio y ambicioso, ya logran convocatorias más o menos importantes. Estos dos que mencionamos tienen calidad, pero tampoco son particularmente innovadores o radicales. Hacen música agradable, que no incomoda a nadie y poseen un discurso que no los va a meter en problemas de ningún tipo. Hay otros artistas muy buenos, pero que cuentan con públicos más bien pequeños. Bien por ellos y su chamba, pero sería fascinante verlos en foros más grandes.

Ahora, que el rock esté de capa caída no quiere decir que no haya tipos arriesgados, excéntricos, geniales o subversivos gozando de las mieles del éxito. Hay algunos que están haciendo reguetón, hip hop, electrónica, pop juvenil y varios géneros más sin etiqueta a los que les va extraordinariamente bien.

Pienso en algo que dijo el gran rapero Ice Cube hace un año ante el ingreso de su grupo N.W.A. al Salón de la Fama del Rock and Roll: “El rock no es un instrumento. Es un espíritu que existe desde el blues, el jazz, el bebop, el soul, R&B, rock and roll, heavy metal, punk rock y sí, el hip hop. El rock and roll es no conformarse con lo que hizo la gente que vino antes de ti, sino crear tu propio camino en la música y en la vida”.

Es decir, el espíritu del rock no necesariamente vive en el rock. Muchas veces, y casos ejemplares sobran, es justo en algunas bandas donde estoy seguro no vive.

Quizá, de momento, lo único que le queda a las bandas esperar que suceda en este ciclo —porque siempre son ciclos— es que llegue a su fin pronto. Y a los que nos gusta la música, sigamos buscando cosas interesantes en otros lados. Opciones hay muchas.

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