Contracultura pop | Lo que le falta al rock mexicano…

Con frecuencia me encuentro en Facebook comentarios (soy “amigo” de muchos músicos en esta red social) abordando de manera indirecta o directa un tema en particular: qué le falta al rock mexicano para ser mejor

Alguien pone algún comentario preguntando por qué el rock mexicano anda tan de capa caída en estos tiempos y rápidamente la sección de comentarios se empieza a llenar con las razones que a continuación enlisto (o variantes), y con las cuales no estoy de acuerdo.

Apoyo

¿De quién? Nunca sé exactamente a qué se refieren los artistas cuando sienten que no tienen apoyo. ¿Quién tendría que apoyarlos? ¿Por qué? ¿Querrán decir difusión? ¿Se refieren a que se necesita un público más dócil? ¿Medios en los que les echen porras? ¿Becas del Conaculta? ¿Dinero de patrocinadores?

Plataformas de difusión

Y sí, efectivamente, en los medios tradicionales los espacios para el rock se han reducido dramáticamente. En otros tiempos era factible ver a la segunda versión de Botellita de Jerez en una telenovela de horario estelar, o a Café Tacvba resistiendo chistoretes de Paco Stanley. Los grupos más notables pertenecían a grandes disqueras que abrían la chequera para que sonaran en las estaciones de música pop, lo que les facilitaba alcanzar un público amplísimo. Sigue pasando, pero son pocos los grupos firmados por transnacionales, y menos aún los que son considerados prioridad (es decir, “merecedores” de una inversión). Pero a cambio tenemos esa herramienta utilísima llamada internet, con la que cualquiera, usándola de manera inteligente, se puede volver estrella. Ejemplos sobran y entre ellos hay muchos músicos. Desafortunadamente, ninguna banda de rock —a diferencia de booktubers, opiniológos, comediantes, raperos, boybands y más— que yo conozca ha sacado provecho de las redes sociales.

Profesionalización

¿Un certificado IS0 9000 se traducirá en éxito? No lo creo. Yo, como melómano, no quiero músicos profesionales. Quiero músicos inspirados, que trituren sus influencias y las filtren a través de su experiencia de vida en búsqueda de algo nuevo, que tengan más ambiciones artísticas que de cualquier otro tipo, que me digan algo de este momento o que tengan la suficiente imaginación para llevarme a otro lugar. O, por lo menos, que sean un poco más ocurrentes.

Foros para presentarse

Si el grupo no logra convocar más de 100 personas, ¿para qué quieren más foros? ¿Y saben por qué no va más gente a verlos? Porque no consiguieron entusiasmar al público. ¿Qué le falta a su directo? Muchas veces he ido a ver a grupos desconocidos que no suenan en el radio ni tienen disco, y resultan una grata revelación. Incluso algunos de ellos han alcanzado cosas importantes, como por ejemplo Santa Sabina (sí, soy viejito).

Unión

¿Una especie de sindicato de grupos de rock? ¿Para qué? En Argentina funcionó una organización de artistas independientes que, a partir de grandes volúmenes, conseguía mejores precios para la maquila de discos, la renta de equipo o hasta vetar a un promotor abusivo, pero, fuera de eso —igual me equivoco—, no le veo mucho sentido o utilidad.

Promotores arriesgados

O sea, que le metan su dinero al sueño de alguien más. En estos tiempos el horno no está para bollos, ¿o sí?

Es un tema que da mucho de qué hablar y el espacio se nos acaba. La semana que entra compartimos conclusiones. Cualquier opinión o comentario que enriquezca este diálogo, se agradecerá.

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Rulo ha trabajado como locutor y programador en estaciones de radio como Radioactivo y Reactor. Ha sido director editorial del periódico Frente. Actualmente conduce el podcast llamado "La edad media" en la plataforma Convoy.