Decisión Dividida: al rescate del buen boxeo mexicano

Enrique Rodríguez se construyó una carrera abordando el mundo del deporte desde los medios de comunicación. Cuando salió del medio donde laboraba, empezó a sentir que su trabajo no aportaba nada esencial a la sociedad, pero en lugar de frustrarse por ello, lo tomó como punto de partida para un buen proyecto: Decisión Dividida, una promotora de box y un espacio de trabajo donde los pugilistas pueden desarrollar todo su talento y capacidad con miras a alcanzar campeonatos de talla internacional.

En diciembre del año pasado, en el gimnasio Sport Boxing, ubicado en Insurgentes y Xola, surgió la idea de llevar la experiencia de los maestros Ramón Euroza y Alejandro Reyes más allá del gimnasio y el ring.

Para ello, un grupo de alumnos de los instructores (Alejandro Reyes, Salimah Cossens, Ángel Hernández, Diego Euroza, René Chacón y el mismo Enrique) decidieron unir sus capacidades y convertirse en socios fundadores del proyecto.

“Yo visito este gimnasio desde hace muchos años. Mis maestros y yo habíamos hablado sobre organizar funciones de box, y Decisión Dividida fue una oportunidad perfecta para hacerlo. Desde aquí siento que puedo aportar un poco a la sociedad y hacer algo que sea del interés de la gente”, cuenta Enrique.

EL RESCATE DEL BOXEO

Una de las estrategias para promocionar la carrera de los boxeadores con potencial consiste en organizar funciones populares.

“Nuestra idea es recuperar el boxeo profesional. Hacemos funciones populares, no porque sean gratis o se presenten en el Zócalo, por ejemplo, sino porque se trata de enfrentamientos en cuatro, seis y ocho rounds. El número lo determina la experiencia del boxeador, no la capacidad —si es bueno o malo— en sí”.

Enrique dice también que los campeonatos nacionales están “muy abandonados” y que quieren darles la importancia que tenían en los tiempos de Raúl “el Ratón” Macías.

El objetivo es que los peleadores tengan un espacio de trabajo y adquieran la experiencia suficiente para que en algún momento puedan competir en un campeonato mundial. “Es una forma de ayudar a los boxeadores para que su carrera tenga más credibilidad. Muchas veces uno ve a alguien peleando un campeonato del mundo y nadie tiene idea de por qué está ahí. Un ejemplo sería que, dentro de cuatro años, alguien pueda decir: Yo vi a este peleador en un enfrentamiento a cuatro rounds, y me da gusto ver hasta dónde ha llegado”.

VITRINA DE EXHIBICIÓN

La Noche de promesas es un evento mensual que se presentará en la Ciudad de México para que los peleadores tengan una ventana de exhibición con el público. El perfil de los contrincantes es muy amplio: “Hay un chico que trabaja en un gimnasio, una chava que es mamá, un par de peleadores que trabajan en refaccionarias y el dueño de un puesto de tianguis”.

La Noche de promesas es mañana a las 18:30 h en el salón Fascinación.