Caravana, una muestra del diseño latinoamericano

Regina Barrios, Directora de Caravana Americana

Foto: Lulú Urdapilleta (@lulurdapilleta)

Este fin de semana en Frontón México, diseñadores y tiendas provenientes de distintos países se dan cita como parte de caravana americana

Al escuchar sobre un objeto de diseño suele pensarse en algo que solo sirve para adornar. Para demostrar que no es así, llega Caravana Americana, una cita en la que diseñadores latinoamericanos muestran sus obras con el fin de que la gente los conozca y las tiendas internacionales las adquieran.

El proyecto nació hace cuatro años, pero esta es su séptima edición, pues se realiza dos veces al año. “Es una feria profesional de diseñadores latinoamericanos”, explica Regina Barrios, directora del festival y de LAGO. “Lo que tratamos de hacer es enlazar o juntar en un mismo espacio a diseñadores emergentes de toda la región con la industria del diseño de modas, industrial, de interiores”.

En Caravana se juntan diseñadores mexicanos y de otros países de Latinoamérica, pero también llegan compradores estadounidenses, europeos y hasta de Japón. Y es que la CDMX “ha sido un gran mercado”, cuenta Barrios.

En la edición de este año participan 98 diseñadores y 60 % de ellos son mexicanos. En el programa están las Caravana Talks y talleres, a los que se puede asistir gratis, pero con registro previo en el sitio caravanaamericana.com/registro.

¿Cómo eligen a los diseñadores que forman parte de Caravana?

Hacemos la curaduría internamente. Nos dedicamos a buscar talento, diseñadores que estén realmente proponiendo algo nuevo, que estén usando materiales res- ponsables, autóctonos de sus regiones, que su concepto también tenga una razón de ser y que proyecten de cierta manera esta ética y estética latinoamericana.

¿Cómo acercar el diseño a la gente?

El diseño y todo lo que se vende en Cara- vana es muy funcional, hay pocas cosas que realmente solo son de un tema estético, como el arte. Caravana vende puras cosas utilitarias o de moda, esa es la manera más fácil de acercar al público. Parte de la importancia del diseño es que esa pieza dure, sea de buena calidad y que envejezca bien.

¿Dirías, entonces, que se trata de un evento dirigido a personas con mayor poder adquisitivo?

Sí. Los diseños y las marcas que tenemos son de lujo, no tanto por el precio, porque no competimos para nada con una marca ya establecida de alto ni- vel, pero todo está hecho con procesos artesanales. Todo tiene detrás mucha investigación, talleres pequeños, nada está producido fuera de la región, por eso los costos son altos para este tipo de productos que son slow fashion. Estamos hablando de cierto lujo extraño, porque es difícil de conseguir, porque salen pocas piezas y la mano de obra es realmente autóctona.

Las cosas salen caras y lo valen. No es porque estén caras, es porque su valor es ese, es el precio justo. Estamos trabajando con diseñadores que son responsables con el ambiente y la sociedad. Eso es caro. Y Caravana es para todos los públicos a quienes les interese este tipo de diseño e invertir en cosas duraderas, bien hechas y que no son parte de la tendencia de lo que compran las masas.