La consigna contra Aristegui

La batalla que sostiene Carmen Aristegui ha sido reseñada en las anteriores entregas de esta columna, con base en una larga entrevista que tuve con ella. Uno de los temas que también surgió en la charla fue sobre el tipo de batalla que está librando tras su salida de MVS Radio. Para algunos, Aristegui está luchando contra el gobierno, aunque hay quienes simbolizan su disputa como algo que va más allá y que intenta desafiar al sistema en su conjunto.

—Mi definición no es en esa lógica —responde la periodista— mi definición es que México ha llegado a un punto en el que es indispensable la intervención de la sociedad —y somos tú y yo y los que somos la sociedad independientemente de si somos periodistas o no—. Hemos llegado a un colapso en materia de justicia, en la que necesitamos poner de nuestra parte. Ya no se puede que cada quien haga lo mejor posible desde su trabajo y definición profesional, es tiempo de que la sociedad en su conjunto, y los periodistas tendríamos que hacerlo de tal manera, tendríamos que empujar adicionalmente a lo que es nuestra tarea cotidiana o principal. Cuando tú y yo estamos conversando, se anunció la plataforma para contribuir como periodistas y ciudadanos a la observación de un caso, trágico como el multihomicidio de la colonia Narvarte. Es más fácil hacerse a un lado, es más fácil seguirse de largo, es más fácil caer en las manos de la indiferencia, eso me queda clarísimo, pero en buena medida —y creo que ese es el espejo en el que nos tenemos que mirar— a México le pasa lo que le pasa porque nosotros nos hemos hecho a un lado, y no quiero dar un discurso barato de proselitismo por la participación ciudadana, pero estoy convencida de que nuestras tragedias van de la mano con que la sociedad, los periodistas y todos los que somos parte de México hemos sido omisos en elevar nuestros procesos de exigencia, hemos sido omisos en llevar a sus últimas consecuencias procesos específicos como nuestro caso.

— ¿Tu lucha es sólo por la justicia?

— Nosotros decidimos ir por justicia, y como fue denegada decidimos ir por la justicia transicional. Cuesta mucho trabajo, implica muchas complicaciones, te resta tiempo, esfuerzo para otras actividades que quisieras hacer; pero estoy convencida que si no lo hacemos, esto nunca se va a rectificar, la sociedad mexicana necesita un punto de quiebre muy importante, cada quien en su cada cual, debería de estar pensando qué no ha hecho hasta el momento.

— ¿Y los periodistas?

— Los periodistas no hemos hecho un trabajo de discusión de debate público: ¿por qué en México, está restringida la posibilidad de decir cosas en la radio y televisión? porque estamos eternamente con un techo de cristal para llegar a ciertos temas y no a otros, que no hemos llegado a romper. La sociedad tiene derecho a saber, por cosas como estas, que puede haber una censura abierta y brutal contra unos periodistas, que pudimos haber agachado la cabeza y buscar una alternativa profesional en otro lugar, probablemente lo hubiéramos logrado, y estaríamos en este momento transmitiendo de otra manera.

— ¿Cómo de otra manera?

— Probablemente de alguna otra manera, pues con algún tipo de condicionamiento que no hubiéramos aceptado, pero bueno, en fin, ese es el círculo de cosas que ocurren históricamente en México y que me ha tocado vivir en estos meses y decidí empujar más.

 A ver, perdón, nada más para precisar más, porque esto es muy importante. ¿Una de las explicaciones que podría darse de por qué no han vuelto al aire en radio, es porque no hay las condiciones para hacer periodismo con plena libertad?

— No hemos regresado al aire por varias razones, una principal, en mi caso particular, he decidido recurrir al ámbito judicial, eso entiendo que no es fácil para los otros radiodifusores hacer una propuesta cuando estás enganchado en un proceso judicial, esa es una opción. Otra es que sea la consigna política tan poderosa, que también lo creo, de ni si quiera acercarse a esos periodistas, que están procesando judicialmente un caso. Es verdad que en todos estos meses he tenido otras cosas, que no estaban en mi radar ni mi mapa, he salido mucho de México, he estado buena parte del año fuera de México con abogados y tribunales fuera del país, otra parte la he dedicado a mis actividades en México como CNN y otras cosas, pero digamos que ha sido un año complejo, de cosas que no esperaba hacer, no solamente en el ámbito judicial.

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 ¿Pero sí están poniendo obstáculos para que regresen al aire?

Yo pienso que hay una consigna muy clara del gobierno, que preferiría que estos periodistas no estuvieran al aire, esa es mi lectura principal.

¿Pero lectura a partir de cosas que han ocurrido, negociaciones, donde hay sabotajes o cosas así?

No hemos tenido negociaciones, que ese es un tema.

 Me queda muy claro que hay un silencio de todos los radiodifusores ante un acto de censura, ¿pero hay actos concretos, de sabotaje, directos que hayan ocurrido?.

 Que te podría narrar no, que tuviera un proceso de negociación con alguien, hubo un cosa con Radio Fórmula que no acabo de comprender, porque yo no estaba sentada con Radio Fórmula y alguien dijo que sí, y esa misma empresa de comunicación por la tarde-noche, dijo que no había negociación, cosa que era cierta pero no entendí como el mismo día que anuncian que somos los ganadores del Premio Nacional de Periodismo se abre un foco de atención para la gente que está interesada en nuestro caso y se discute más si voy a regresar a la radio o no, en lugar de discutir por qué los periodistas que ganamos el premio por la Casa Blanca estamos fuera del aire. Llámale como quieras a ese tipo de cosas.

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Testigo y narrador de conflictos del primer cuarto del siglo XXI en México y otros países. Su más reciente libro es Slim (Debate, 2015). Participó en la Comisión de la Verdad de Oaxaca que investigó y consignó a funcionarios por ejecuciones extrajudiciales y actos de tortura. Cofundador de agenciabengala.com.