Díganme que no sabían por qué marcharon

En algún lugar tendrá que quedar registrado —quizá para nuestra vergüenza— que la primera iniciativa ciudadana en México, que contó con el respaldo de 200 mil personas, básicamente propone que usemos a la Biblia como nuestra nueva Carta Magna para regular las relaciones hombre-mujer y definir qué es y qué no es una familia. Ni siquiera usan un estudio medianamente científico, sino la Biblia.

Porque hay que recordar que quienes organizaron las marchas del sábado pasado seis meses antes presentaron una iniciativa de reforma al artículo 4.º constitucional.

Fue la primera que surgió de la sociedad civil y que no necesitó del apoyo de los partidos. Antes incluso que la llamada ley 3de3, que busca frenar la corrupción. Y por supuesto, antes de cualquier otra vinculada a problemas graves en el país como la violencia, la desigualdad o la pobreza, que no han podido congregar a tanta gente ni reunir tantas firmas.

¿Realmente habrá leído la iniciativa ese millón de personas que salió a las calles?

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Quisiera pensar (iluso) que no, que en realidad marcharon desinformados, convencidos de que el gobierno les va a quitar a sus hijos o que se va a legalizar la pederastia, como se cansaron de pregonar los organizadores.

Porque la iniciativa dice cosas que van en contra del propio estilo de vida de los manifestantes. En ella, por ejemplo, explican que quieren poner en la Constitución que “el matrimonio natural hombre-mujer es la base y fundamento de la familia”, que “debe ser protegida y apoyada por la sociedad y el Estado” y que el matrimonio es la “vía natural de perpetuación de la especie, cuidado y formación de los hijos”.

La definición no es banal, no sólo porque deja fuera a los matrimonios de personas del mismo sexo, sino porque excluye a cualquier otro tipo de familia, aun cuando la mitad de la población no cumple con esos requisitos.

¿Los marchistas piensan que aceptar el matrimonio igualitario traerá “la demolición de la civilización”? Espero que no. Porque si eso creen, no hay debate posible. Tendríamos que empezar pidiendo que lean textos básicos de biología e historia (la familia “natural” es la poligamia).

Por eso vale la pena informar y explicar todo lo posible, porque sólo así puede combatirse la homofobia y la discriminación.

En tanto, habrá que recordar que, si decides usar a la Biblia como la base de tu vida, tienes que aceptar otras reglas, como matar a quienes trabajen los domingos o muchas cosas más. Ni modo que sólo le creas a una parte.