La esquina donde te asaltan

Hace algunas tardes, un chico que trabaja en la oficina se despidió al terminar la jornada de trabajo, pero 20 minutos después estaba de regreso con la cara como papel. Lo habían asaltado a unas cuadras de allí, en la calle de Álvaro Obregón, en la colonia Roma. Le quitaron su cartera, su teléfono y su computadora. Le dimos una cerveza para que se calmara y luego lo ayudamos a cancelar sus tarjetas, hablar con sus familiares y publicar en Facebook lo que había sucedido, por si alguien recibía una llamada de extorsión. Al día siguiente, me llegó un mensaje electrónico de la casera de la oficina. Acababan de asaltar la fonda de enfrente y pedía extremar precauciones: cambiar las chapas, cuidar los accesos y tener una lista con teléfonos de emergencia a la mano.

Las historias de robo y amenazas en las colonias Roma y Condesa se han multiplicado enormemente y dan la impresión de que las autoridades de la ciudad y la delegación están perdiendo completamente el control de la zona. Están las historias muy visibles, como lo que pasó con los colegas Rafael Pérez Gay y Héctor de Mauléon, quienes denunciaron en los medios las amenazas a las que fueron sometidos por denunciar la presencia del crimen organizado en la zona. Están los relatos medio visibles, como el de los comensales de un restaurante en la colonia Roma: un grupo de asaltantes entró a robar, las cámaras grabaron el incidente e identificaron a los asaltantes, quienes fueron detenidos… y luego liberados ante el asombro y confusión de los dueños del negocio. Están las historias que se escuchan entre amigos y vecinos de los robos y balaceras pero que no llegan a los medios.

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Ante este fenómeno, me he encontrado con una reacción peculiar. Los dueños de los comercios afectados están tratando de organizarse, pero no quieren hacer demasiado público el fenómeno, por miedo a que la gente deje de llegar a consumir en sus sitios. Las columnas de De Mauléon en El Universal sólo aumentan la zozobra de los vecinos, que ahora ven en las páginas de un diario lo que ellos sabían desde hace por lo menos un año y medio. El otro día estaba hablando con uno de ellos, me dijo que luego de una de esas columnas, su abuela le llamó para preguntar a él y a su esposa si no querían irse a vivir a su casa, en otro barrio alejado. ¿No era la Condesa la colonia más deseada de la ciudad?

Lo que más desazón provoca es la falta de respuesta de las autoridades. El delegado Ricardo Monreal y el Jefe de Gobierno Mancera se han encargado, por distintas vías, de negar su responsabilidad en el asunto, o la existencia misma del crimen organizado y el narcomenudeo, la razón principal de este aumento de la violencia.

Mientras tanto, el chico que trabaja en la oficina fue al ministerio público a denunciar su asalto y se encontró con que la oficina para hacerlo está justo en frente a donde lo asaltaron. No sale de su asombro.