Manual del grito

Manual

Cuando uno creía que el sexenio ya no se podía poner peor, empeoró. Estas son las instrucciones para hundir a un presidente.

 

Taco de Trump-a
Tome la peor decisión del último siglo e invite a su casa presidencial al peor enemigo político de México: Donald “el Naranjitas” Trump. Humille a los mexicanos poniéndose de tapete y no defienda la dignidad de una nación denigrada por este xenófobo antimexicano. Luego de que la prensa descubra de quién fue la i-deo-ta de traerlo, despida a su secretario de Hacienda, uno de sus hombres de confianzas, el de la ocurrencia que hundió su presidencia.

 

Ni en la sombra
No confíe en nadie y ciérrese a su círculo más cercano. Como Calderón después de la muerte de Juan Camilo Mouriño, no confíe ni en su sombra. Cambie su gabinete y ponga en la secretaría para los pobres al que le hace el trabajo sucio, su operador más oscuro. Ya no confíe en nadie. No oiga a nadie. Enciérrese en sí mismo y en su vanidad. Resguárdese en un cuarto rodeado de encuestas esperando que el milagro ocurra y su popularidad suba tantito. Ruegue al Señor.

 

El Zembrón
Dé a conocer que Tomás Zembrón, el señalado de sembrar pruebas en el caso Ayotzinapa, ha renunciado. Deje que México se alegre tantito por unas dos horas y que piense que al final Dios lo iluminó y tomó una buena decisión al despedirlo de la PGR porque no ha hecho más que contaminar lo poco que sabemos sobre nuestros 43. Luego córteles la alegría a los mexicanos.  Contrátelo, prémielo, con el puesto de secretario técnico en Seguridad. Él sabe mucho y correrlo así nomás, puede salirle a usted como un tiro por la culata. Tomás cosecha lo que Zembró.

LEE EL MANUAL ANTERIOR DE NACHO LOZANO: MANUAL PARA ENTENDER LO QUE PASÓ

 

El grito de #RENUNCIAYA
Todo lo anterior más escándalos, actos de corrupción, errores y vanidades provocarán que miles marchen en su contra, en pleno 15 de septiembre, el Día del Grito en el que le pedirán que renuncie.

 

El grito
Haga del humor social un pambazo, del hartazgo por la corrupción una chalupita, de sus errores al gobernar un pozole, de sus escándalos unos tacos dorados y cene en Palacio Nacional con sus cuates, feliz, sin escuchar los gritos de allá afuera. Al fin que en México es momento de gritar “¡Viva quien pueda!”.