De sueños y tesoros

Parece ya una frase común decir que somos afortunados por el nivel de exposiciones que suceden en la Ciudad de México. Pero cómo no recalcarlo una y otra vez si se tienen a la vuelta de la esquina obras de Goya, El Greco o Sorolla metidos en la sala de un museo. No es algo habitual en otras capitales del mundo, menos en Latinoamérica, pero la Hispanic Society of America convino con el Museo del Palacio de Bellas Artes exhibir en sus paredes algunos de sus tesoros. Antes de nosotros, solo el Museo Nacional del Prado, en Madrid, había albergado esta exposición.

Pero ¿qué es la Hispanic Society? Y ¿por qué resguarda este tipo de piezas? Hay mucho que saber sobre esta institución. Todo inicia por un niño de 12 años, Archer Milton Huntington, quien después de visitar la National Gallery de Londres, en 1882, queda fascinado. “Me gustaría vivir en un museo”, escribe en su diario. A los 19 años, el joven estadounidense continúa con la idea de tener un espacio para albergar bellas artes. Tras haber visitado México, toma la decisión de romper con la tradición familiar de convertirse en un hombre de negocios para hacer realidad el sueño de crear su museo, con una colección propia. Sus primeras piezas serían escritos, como cartas de la dinastía Tudor, y piezas arqueológicas antiquísimas, hasta llegar a tener 800 pinturas, 600 acuarelas, mil esculturas, 6 mil objetos decorativos, 15 mil grabados y unas 165 mil fotografías, desde su apertura en 1908, en Nueva York, todo concentrado en el arte español.

La duquesa de Alba, de Francisco de Goya; Idilio en el mar, de Joaquín Sorolla; La piedad, de El Greco; Retrato de niña y un lienzo inédito de Diego Velázquez son algunas de las obras seleccionadas para la muestra de Bellas Artes, que se compone de 200 piezas.

“El viaje a México representó una especie de extraño despertar. Te preguntabas por qué estaba tan callado. Si hubieras podido imaginarte el mar al que tu chico estaba a punto de lanzarse, no habrías necesitado preguntar nada. México fue una revelación”. Es así como Archer le explica a su madre su decisión de cambiar su destino. Emocionante es pensar que nuestro país lo detonó, y que hoy tenemos una gran muestra para admirar, gracias a ese sueño.

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