Los escenarios de Gabriela

Actriz, productora, activista y reseñista, Gabriela de la Garza asegura que siempre está en busca de caminos para crear y difundir la cultura.

FOTOS: GUILLERMO GELAMAKA

Día con día, Gabriela de la Garza busca aprovechar hasta el último minuto de su jornada, ya sea en su faceta de actriz y productora, de estudiante, de activista o incluso de reseñista de lugares de esparcimiento en la capital.

“Mis días están llenos de cosas, pero siempre estoy buscando más”, dice.

Hoy, gran parte de su atención se concentra en Las analfabetas, la obra de teatro en la que comparte el escenario con la sudcaliforniana Dolores Heredia y la cual gira en torno a uno de los temas que más le preocupan: la educación.

Como chilanga, De la Garza cree que ese es uno de los principales pendientes que hay en la capital, donde el poco civismo ocasiona conflictos y nos conduce a numerosos problemas, desde que el perro de una persona agreda al de otra hasta el tráfico o la inseguridad.

“En la ciudad, hace falta mejorar la organización o, por decirlo así, la civilidad. Tener un poco más de orden, respetar las leyes y acomodar otras. [Necesitamos] respetar los valores y las libertades que todos deberíamos tener para vivir en sociedad”, comenta.

¿Pero dónde debe comenzar ese cambio que nos evite terminar en el caos?

En su opinión, éste debe empezar en cada casa, donde los padres deben ser responsables de educar a sus hijos desde temprana edad, con el propósito de que se conviertan en adultos sin malos hábitos que puedan contribuir a que tengamos una ciudad más equilibrada.

Las analfabetas también toca este tema. En la obra, De la Garza interpreta a una profesora desempleada, a quien una mujer que no sabe leer y escribir contrata para que le lea los periódicos todos los días. Sin embargo, la maestra decide no dedicarse únicamente a esa actividad, sino que se empeña en alfabetizar al personaje encarnado por Heredia.

“Es una obra encantadora, basada en un texto chileno [del dramaturgo Pablo Paredes], pero tremendamente actual y adaptable a la realidad de nuestro país, no sólo porque en México sigue habiendo gente que no sabe leer ni escribir, sino porque es una manera de hablar del trabajo que hacen los maestros en un contexto muy particular”, dice la actriz, quien considera que el analfabetismo tiene muchas expresiones.

“Se puede ser analfabeta al no saber hacia dónde llevar la vida, al no saber cómo manejar las emociones”, insiste.

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Dolores Heredia y Gabriela de la Garza participan en la obra.

De la Psicología a la actuación

Su camino en la actuación comenzó a los 21 años, durante un taller. Entonces estaba estudiando la carrera de Psicología, pero se dio cuenta de que no quería dedicarse a explorar el comportamiento humano a través de la ciencia, sino del arte.

“Yo no fui una de las típicas niñas que sueñan con dedicarse a la actuación. Esto lo encontré un poco tarde. Pasé por muchas disciplinas artísticas. Tuve la oportunidad de tomar de muchos lados para ser quien soy”, recuerda.

Poco a poco, comenzó a conseguir papeles que le dieron fama, como los que interpretó en las series de televisión Las Aparicio, Bienes raíces, Capadocia y, recientemente, Yago.

Con estos personajes, así como con los que ha hecho en teatro y cine, su principal meta ha sido que los espectadores reflexionen, “hacerles ver una situación que antes no percibían”.

“Hobbies serios”

Gracias a su familia, De la Garza ha estado cerca del mundo de la cultura desde que era pequeña. Actualmente, se alegra de que sea amplia la oferta capitalina de obras de teatro, danza, espectáculos, conciertos y presentaciones de libros, pero lamenta que tenga poca difusión.

“Hay que estar empujando para que la gente asista”, dice.

Desde su cotidianidad, ella misma trata de colaborar con la difusión de lo que pasa y se hace en la Ciudad de México. Para lograrlo, una de sus actividades más frecuentes es escribir reseñas de los restaurantes que visita, las cuales publica con un seudónimo en la plataforma TripAdvisor.

“Es uno de mis hobbies serios […] Soy muy activa en cuanto a reseñas se refiere, no sólo de restaurantes, sino de hoteles, atracciones y cosas divertidas que hacer en la ciudad y en todos los lugares a donde voy”, explica.

Entre los espacios capitalinos que considera más recomendables están dos museos, el Papalote y el Universum, y los corredores donde la urbe presume su “increíble” oferta culinaria.

Sobre este último punto, admite que prefiere guardar distancia de alimentos chilangos por excelencia, como los tacos al pastor y las tortas de tamal, aunque asegura que ha comprobado que la CDMX tiene opciones suficientes para satisfacer cualquier paladar.

“Soy vegetariana. El pastor no lo consumo por la carne, el tamal tiene pollo y está hecho con manteca… e híjole, las tortas de chilaquiles se me hacen muy masudas. Ser vegetariana me quita varios placeres, pero me encuentra otros, y lo mejor de la Ciudad de México es que siempre hay lugares para todos los gustos”.

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En cifras

  • 2011 fue el año en el que Las analfabetas, del chileno Pablo Paredes, ganó el premio Altazor.
  • 20 de septiembre al 1 de noviembre estará Las analfabetas en el Centro Cultural Helénico.
  • 250 pesos costarán las entradas para la obra de teatro, en la que también actúa Dolores Heredia.

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Reportera que camina la CDMX. Ideática y platicadora en sus ratos libres. Escribe de madrugada y duerme en el autobús. Convencida que las personas están hechas de historias y no sólo de tripas y huesos. De la vida aprendió a no tener sentimiento de escasez.