Ciudad de necios | Ojo por ojo, marcha por marcha

Necios que ofenden. Necios que protestan contra las ofensas… ¡ofendiendo!

En primer lugar: ¡qué bueno que no prosperó aquella idea de construir un marchódromo para que quien quisiera protestar, lo hiciera en ese espacio y no en la calle! En el fondo, era una intención discriminadora emanada de posturas clasistas y de círculos políticos que despreciaban las protestas en las calles porque les cerraban el tráfico (el coche sigue siendo el maldito rey), afeaban la calle (aunque no lo crean, hay quien piensa que protestar afea la ciudad) y era molesto verlos gritar (algunos de ellos desnudos, como los integrantes del Movimiento de los 400 Pueblos). “Si quieren marchar, que lo hagan en el marchódromo y que no afecten a nadie en la calle”, recuerdo muy bien que decían.

Qué bueno que nos les hicieron caso porque la marcha anti AMLO del pasado domingo no hubiera sucedido en Reforma, sino en el marchódromo, ese corralito que querían hacer donde nadie los iba a pelar.

Nunca he usado palabras como “fifí” o “chairo” en mis espacios informativos, porque creo que el lenguaje es el primer eslabón de una cadena de violencia que puede poner en peligro la vida de él o la referida. Lo hago hoy para echarle un ojo a la marcha del domingo pasado. ¿Ustedes fueron? ¿Leyeron las noticias al respecto? Es que esas y otras palabras polarizantes, estigmatizantes, ofensivas y vulgares fueron usadas en la marcha contra AMLO.

Si bien no todos los participantes fueron ofensivos o recurrieron a los insultos para criticar y protestar, las ofensas estuvieron en el aire.

La convocatoria fue de Chalecos México, se denominó la Marcha del Silencio y lo mismo ocurrió en otras ciudades, además de la CDMX: Aguascalientes, Monterrey, Puebla, Guadalajara, entre otras. Fueron cientos de personas que marcharon del Ángel de la Independencia al Monumento a la Revolución en la CDMX, la cifra que generó más acuerdos fue 15 mil asistentes.

Hay que entender y respetar la crítica contra el gobierno. Y jamás me opondría a que salgan a marchar libremente y que piensen lo que piensen los que protestaron, aunque no coincidamos. Muchos de ellos, por cierto, con comentarios clasistas en sus pancartas contra quienes votaron por el presidente.

No entiendo cómo las ofensas vulgares puedan mejorar el nivel de debate sobre las decisiones políticas y de gobierno y cómo corrijan el rumbo de la actual administración. Una manta como esta se hizo viral: “Peje, los que tenemos cerebro no votamos por ti”. ¿Neta esa es la manera? ¿No les dio para otras palabras, para ser creativos, ingeniosos y críticos a otro nivel? El presidente les da razones todos los días para criticarlo con suficientes argumentos y ustedes atacan a los que votaron por él. Critican la polarización de un presidente y los errores que ha cometido en el uso del lenguaje, ¿utilizando los mismos errores, la misma polarización y las mismas ofensas?

Y algo más: decir que somos Venezuela es una mentira. Que AMLO es un dictador, es manipular la verdad y perder fuerza la crítica. La marcha fue un duelo de posverdades, de a ver qué mentira o manipulación es la más creíble: las que dice todos los días el presidente o las de la marcha. Por eso creo que perdieron una gran oportunidad la mayoría de los que protestaron el domingo. A los que apostaron por los argumentos críticos y verificables sobre la mentira y a quienes prefirieron la creatividad sobre los insultos.