Retratos que detonan conversaciones: una entrevista a JR

Conversamos con el artista francés JR, recién nominado al Oscar junto a Agnès Varda por el documental "Rostros y lugares".

Entrevista a JR
Foto: Agnès Varda y JR/ Cortesía Ciné-Tamaris, Social Animals

Hace casi dos décadas, el artista urbano francés JR comenzó a hacer foto. Capturaba imágenes del mundo al que pertenecía: el del graffiti. Podía vérsele con su cámara sobre techos o en los túneles del Metro de París.

Él y sus amigos hacían graffiti, pero lo que le intrigaba particularmente era el deseo que todos tenían de ser escuchados. “Cada tag era una manera de decir ‘aquí estuve’”, dice en entrevista. Entonces comenzó a fotografiarlos dejando su huella en la ciudad.

Las fotografías eran para sus amigos, pero JR no tenía suficiente dinero para imprimirlas a color. Para reproducirlas, sacaba fotocopias en blanco y negro, rasgo que llegó a convertirse en sello indiscutible de las acciones con que hoy ha dado la vuelta al mundo.

“Unas veces tenía fotocopias extra y comencé a pegarlas en las calles poniéndolas en confrontación con la publicidad cercana. Esas acciones comenzaron a tomar su propio cauce cuando comencé a enmarcarlas y las uní bajo el título de Expo 2 Rue. Ahí es cuando mi expresión artística comenzó a desarrollarse, con mis galerías callejeras”.

Un lustro más tarde y luego de una primera exposición ilegal en la Cité des Bosquets, JR decidió que era momento de iniciar con sus retratos una conversación entre los parisinos y los “vándalos” que los “acechaban” desde los suburbios. Con ese proyecto, Portrait of a Generation, buscaba combatir los estereotipos que se habían recrudecido tras los disturbios del 2005.

“Elijo sitios que con frecuencia no tienen control sobre su reputación”, explica. “Otro ejemplo es mi proyecto en Providencia, en Brasil. El barrio era conocido por la violencia, el tráfico de drogas y la pobreza. Quería mostrar a la gente de fuera la belleza y cultura que ahí proliferaba. Quiero que, con mi trabajo, la gente recupere su identidad en lugar de conservar la etiqueta que otros pusieron en ella”.

Para Face 2 Face, organizaste una exposición ilegal en ambos lados del muro que divide a palestinos e israelíes. ¿Por qué fue así?
Yo no decidí que fuera ilegal. Imagínate intentar pedir permiso para crear un vínculo artístico entre dos poblaciones que tienen una historia inmensa de odio. ¿Quién me daría permiso? ¿El gobierno? ¿El tendero? ¿El taxista? La idea de Face 2 Face era simplificar su difícil situación y cambiar la relación de una base de diferencias a una base de similitudes.

Con Inside Out Project, buscas reunir gente para que todos colaboren en algo en común.
Todos mis proyectos busco conectarlos a algo con lo que la gente pueda interactuar, ya sea porque están interactuando en vivo con el proyecto o porque están tomando una foto e imprimiéndola. Esas acciones tienen impacto en la ciudad y en cada uno de los que se involucran. Esa es la idea de Inside Out.

¿Cómo describirías tu relación con las ciudades?
Mi obra siempre ha tenido que ver con las ciudades, pero sobre todo, con la gente. He ido a lugares que la gente no llamaría ciudades, ya sabes, como favelas o lugares que no aparecen en los mapas. Pero en mi caso, a donde quiera que voy platico con la gente. Unas comunidades son más grandes que otras, pero siempre disfruto de ir a lugares donde la gente puede autogestionar los proyectos para ver los beneficios. Así que llevamos el camión por toda la ciudad, algunos deciden pegar los carteles en la escuela, en la universidad, otros en sus edificios… Esa es la idea.

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