Arquitectura que refleja la identidad nacional

En el siglo XX, numerosos arquitectos buscaron reflejar la identidad nacional a través del estilo neocolonial, inspirado en los palacios virreinales, cuya influencia se concentró en el Centro pero dejó huella en varios rincones de la ciudad

La primera obra de este tipo fue la ampliación del Antiguo Colegio de San Ildefonso hacia la calle de Montealegre, ahora llamada Justo Sierra; aunque no parezca, esta fachada fue construida en 1906, imitando la forma y los elementos de la original, que data del siglo XVIII y se ubica del lado de San Ildefonso. El proyecto estuvo a cargo de Samuel Chávez e incluyó el Anfiteatro Simón Bolívar, diseñado con características similares y decorado, unos años después, con el mural La creación, de Diego Rivera.

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Casi una década más tarde, en 1917, se levantó el edificio Sotres y Dosal, concebido por Federico Mariscal en la actual esquina de Correo Mayor y Venustiano Carranza, y adornado con patrones geométricos de azulejos. Para 1920 apareció la residencia de Reforma 245 y Río Rhin; esta vivienda inauguró un nuevo gusto que se extendió por los barrios cercanos, con interesantes muestras, como la casa de Río Lerma 210, en la Cuauhtémoc, o la de Durango 175, en la Roma, que hoy funcionan como restaurantes.

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También se conservan la de Londres 37, recientemente convertida en el Bazar Fusión, y la de Fernando Montes de Oca 126, situada a unos pasos del Circuito Interior; en el mismo cuadrante hay que visitar el templo de Santa Rosa de Lima, en Tamaulipas y Alfonso Reyes, cuyo interior contrasta con el de la iglesia de San José de la Montaña, en Patriotismo y Benjamín Franklin. Y hacia el norte, en Felipe Villanueva y Tamagno está el Santuario Parroquial de la Santísima Trinidad, un símbolo muy conocido en la colonia Peralvillo.

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Frente a la glorieta del Reloj Chino, en Bucareli y Emilio Dondé, sobrevive otro ejemplo: el edificio de departamentos Gaona fue construido por Ángel Torres Torija en 1922; a pesar de su deterioro, aún luce varios mosaicos con escudos y rostros de virreyes, entre ellos, el que le da nombre a la avenida. En el cruce de Izazaga y Eje Central, el Hotel Virreyes es un clásico del Centro desde 1947.

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Alrededor del Zócalo, la adopción de esta corriente inició en 1926, cuando el Palacio Nacional fue remodelado para darle el aspecto que mantiene hasta nuestros días, y continuó en los años 30 con la transformación de todas las fachadas del lado poniente, incluyendo la del Centro Mercantil, para uniformarlas a partir del tezontle y los detalles de cantera. Este plan urbano concluyó con la inauguración del Nuevo Palacio del Ayuntamiento, que es una copia de su vecino y ocupa la acera sur de la plaza, entre 20 de Noviembre y Pino Suárez.

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El auge de la arquitectura neocolonial quedó plasmado en escuelas como el Internado Francisco I. Madero, ubicado en Circunvalación 87, muy cerca del Metro Morelos. En la colonia Roma está el Centro Escolar Benito Juárez, creado por Carlos Obregón Santacilia en los años 20, e intervenido por el pintor Roberto Montenegro, donde se filmó una escena de la cinta Las abandonadas, de 1945. Y en la esquina de Héroes y San Fernando, en la Guerrero, el Centro Escolar Belisario Domínguez guarda restos de varios murales realizados por Carlos Mérida y otros artistas.

 

Fotos: Lulú Urdapilleta