La luz al final de la línea A

FARO de Oriente

A pesar de que Iztapalapa es una delegación (ahora alcaldía, ¡qué raro se siente escribirlo!) llena de estigmas, es un área donde sobran sitios históricos, museos, pulquerías, fiestas tradicionales y talento. Y de esto último, el FARO de Oriente es prueba contundente que deja boquiabiertos a los chilangos prejuiciosos que creen que la ciudad termina en Calzada de Tlalpan.

Una Fábrica de Artes y Oficios es un modelo de intervención pública en zonas marginadas, para que, por medio de la creatividad y conocimiento aplicadas en diferentes disciplinas, la comunidad se transforme positivamente. Es decir, se trata de ofrecer alternativas culturales de calidad a personas de todas las edades, pero sobre todo niños y jóvenes, en áreas donde no sobran las oportunidades. Además, sirven para desconcentrar la oferta cultural de la ciudad, porque ya estuvo bueno de que todo ocurra en la Cuauhtémoc y alcaldías aledañas. El primer FARO fue este, el de Oriente, y ha sido replicado en Milpa Alta, Indios Verdes, Tláhuac y Aragón.

Inaugurado en el 2000, fue una idea de Alejandro Aura durante el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas en el entonces DF. El edificio es de Alberto Kalach, ahí nomás. En una ciudad en la que las “casas de cultura” ofrecen clases de zumba y repujado, el FARO de Oriente llegó a cambiar vidas con talleres apasionantes y útiles, impartidos por puro artista y experto chingón. Por si te quedaba duda de la calidad de los talleres, de aquí salieron las calaveras y esqueletos que se usaron en las escenas filmadas en México de la película Spectre.

Además, hay exposiciones, conciertos, obras de teatro y muestras multidisciplinarias, por si vas nomás en plan de conocer. El FARO de Oriente está en Calzada Ignacio Zaragoza y Pinos, en la colonia Fuentes de Zaragoza, cerca del Metro Acatitla. Y acá va un tip: los miércoles se pone en los alrededores el tianguis de El Salado, donde se vende “de todo”, casi literalmente. La calle Cedros, justo detrás del FARO, es la de cosas usadas. Vienen directamente de la basura, así que encuentras los objetos más inverosímiles e inesperados a precios muy accesibles. Aquí vienen a surtirse algunos locatarios de tiendas y bazares vintage, así que con algo de suerte vas a salir con algo increíble.

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Estudió Comunicación en la UNAM, pero en realidad aprendió a escribir en los chat rooms noventeros y luego en los blogs. Es tan fan de la Ciudad de México que tiene el mapa del Metro tatuado en el brazo.