Música clásica con títeres y magia

LA EMPRESA CULTURAL ARCO Y LIRA CLÁSICA REALIZA CONCIERTOS POCO TRADICIONALES, MULTIDISCIPLINARIOS Y MUY DINÁMICOS

La chelista Masha Nevelitchkaia llegó a la Ciudad de México hace 26 años. Aunque es antropóloga etnóloga por el INAH, su formación musical ha sido paralela e inició desde que vivía en Rusia, cuando tenía nueve años de edad. En la actualidad dirige la empresa cultural Arco y Lira Clásica, cuyo objetivo es acercar al público no conocedor a la música clásica, en particular a los niños, siempre buscando una forma divertida y no convencional de presentar la cultura.

La historia de Arco y Lira Clásica se remonta al año de 1995, cuando se forma el conjunto Sadkó —llamado así por un personaje mitológico ruso que toca el harpa y narra historias.

En el año 2000 los apoyos gubernamentales disminuyeron, por lo que después el conjunto estuvo obligado a renovarse: en 2008 el concepto se formó como una empresa, con su hermano y socio Peter Nevelitchkii. En ese tiempo, la Secretaría de Cultura hacía cursos para formar empresas culturales, y Arco y Lira quedó como una de las más sólidas y mejor estructuradas.

Aunque se puede decir que son un grupo de música clásica convencional, cuyo repertorio abarca también el folclor ruso, su idea principal era “no hacer lo mismo de siempre”, sino presentar conciertos multidisciplinarios. “El punto de partida del concepto era la vasta oferta de música clásica en México y la competencia que tendríamos”, dice.

Entre los conciertos que Arco y Lira ha presentado se cuentan “La magia de la música”, donde el fin es acercar a los niños a la música clásica de una manera nada tradicional: durante la presentación participa un mago ruso. Sin embargo, para no hacerlo como un concierto didáctico, él habla con un toque de magia sobre las piezas que se van presentando, y por ejemplo, desaparece instrumentos.

Otra de estas presentaciones se titula “De la independencia a la revolución”, un concierto conmemorativo de música mexicana, donde se proyectan fotos de 1860 y los primeros videos que hicieron los hermanos Lumière.

En su última presentación, llamada “Los sonidos de la tierra”, conjuntan “la música clásica con títeres y el trabajo de nuestro colaborador, actor y discípulo de Mario Iván Martínez, Güicho el cuentacuentos”.

“Al principio nosotros hablamos sobre cómo suena nuestra tierra, los sonidos del mar, del aire o de un volcán, o de animales como un abejorro o un elefante. Aquí es donde Güicho mete a sus títeres: Lola la avestruz, un xoloitzcuintle, el cangrejo Cecilio que de las redes se ha escapado”.

“En `Los sonidos de la tierra´ se aborda la ecología de manera divertida, no pesada. Más que un cuento, es una lección de educación cívica, para que los niños aprendan cómo cuidar el ambiente. La segunda parte es la historia del niño Pepe, quien salva a su ciudad Espejillo de Agua de la contaminación, reuniendo a sus amigos y a los animalitos”.

5 de junio, a las 12 y 13:30h.

Cenart

Auditorio Blas Galindo  

Av. Río Churubusco 79

Hay boletos en ticketmaster.

En caja: 50 % de descuento para niños, general $120.

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(Ciudad de México, 1988) Escritor, editor de la revista Moria y coorganizador de Lateralia. Festival de edición independiente. Devoto de los gatos, Thomas Bernhard, Andréi Tarkovski, Ingmar Bergman, Bill Hicks y J.S. Bach.