Otros dos, con todo

Hola, me llamo Margot, vivo en la Narvarte y no puedo dejar de comer tacos.
Hola, me llamo Margot, vivo en la Narvarte y no puedo dejar de comer tacos.

Quién me manda mudarme al barrio taquero de la CDMX. La ciudad entera está hecha de tacos; sin embargo, la Narvarte se esfuerza un poquito más. Aquí, mi princess problem es elegir entre unos buenos tacos y otros buenos tacos y uy, esos otros que también son buenazos… Aquí es el reino de los tacos, no tanto por cantidad sino por la calidad de sus taquitos, fritos o al vapor, con todo o sin verdura, con copia en tortilla chiquita del número 10 o en la normalita del 14.

Por supuesto, ya repasé las famositas. Le di una enésima oportunidad al célebre taco de bistec picadito con tocino y cebolla casi caramelizada de Tacos Manolo (Luz Saviñón 1305). Sí pesan sus casi 40 años de tradición peeero… no me encantan. Me gusta la tortilla frita pero aquí ya casi nunca la fríen, la engrasan nada más y llega tibia a la mesa.

En Tacos Tony (Av. Universidad y Torres Adalid) sí la fríen en su punto. Para los que aman el taco en fritanga esta taquería es el paraíso. El campechano está bueno pero el de lengua… prefiero que la cocinen al vapor y no frita porque se hace correo- silla. Si quiero unos de lengua me lanzo a Tacos Frank (Torres Adalid 1353). Esta es de mis favoritas porque las tortillas son hechas a mano, al momento, y cada taco incluye barra libre de nopales, papitas, frijoles, pico de gallo, cebollitas asadas, habanero con cebolla y guacamole picosito.

¿Antojo de al pastor? Al Vilsito (Petén 248). Es una taquería mainstream pero no he encontrado mejor taco al pastor, rojo rojo, carnudo y con olor a carbón, que este. Seguiré buscando.

A Juan Bisteces (Av. Universidad 273) ya no voy porque no tengo sueldo de diputada. A La Costilla (Cumbres de Maltrata 352) voy por sus tostaditas con aceite de ajo y por sus costillas al carbón bien jugosas. Aún me faltan… muchas: Los Cuates, Don Eraki, El Hayito, La Casa de los Lechoncitos al Horno… pero hay tiempo.

Por ahora, dos con todo, una chelita y a dormir.