Un recorrido histórico por República de El Salvador

Ubicada al sur del Centro Histórico, la calle de República de El Salvador es un corredor comercial que destaca por la venta de artículos electrónicos. Antiguamente, algunas cuadras llevaron nombres curiosos como Nahuatlato o Chaneque y hoy es el camino diario de miles de personas a pie o en Metrobús

En el número 23, una placa recuerda al escritor y periodista José Joaquín Fernández de Lizardi, autor de El Periquillo Sarniento y fundador del diario El Pensador Mexicano, quien murió en este lugar en junio de 1827. Es la esquina con Aldaco, que todavía a inicios del siglo XX era conocida como el Callejón de Pañeras.

Hacia el oriente, en el número 47 sobrevive el antiguo Oratorio de San Felipe Neri, construido en el siglo XVII. La fachada de estilo barroco está enmarcada por un arco, con una torre ochavada en la parte superior, y curiosamente, fue planeada para dar acceso a un claustro; al fondo se encontraba el templo, destruido por un terremoto en abril de 1768. Después de haber tenido varios usos, entre ellos una caballeriza y un taller mecánico, el resto del conjunto ahora alberga el Museo de la Cancillería y el Instituto Matías Romero.

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En 1752 se iniciaron las obras de un nuevo oratorio, situado a un costado del anterior, que quedó inconcluso; únicamente se terminó la portada, diseñada por el arquitecto Ildefonso de Iniesta Bejarano. En 1875, este inmueble se convirtió en el Teatro Arbeu, espacio de gran popularidad que cerró sus puertas en la década de los cincuenta. Desde 1970 es la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, donde hay que conocer los murales realizados por el pintor Vlady.

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El edificio contiguo, marcado con el número 59, data del siglo XVIII y fue la residencia de Pedro Romero de Terreros, conde de Regla y fundador del Monte de Piedad. Sin embargo, actualmente está abandonado; al frente conserva la decoración de cantera, con un piso agregado, aunque en la planta baja se abrieron locales comerciales y el interior fue modificado para dar paso a una vecindad, cuyo aspecto sombrío se puede observar por alguna de las rendijas de la puerta.

Entre Isabel la Católica y 5 de Febrero, esta vía se llamó Arco de San Agustín, ya que en 1575 se erigió un puente en forma de arco que comunicaba el convento de San Agustín, en la acera norte, con la casa del noviciado, del lado sur. Este proyecto no estuvo exento de disputas entre los vecinos y los religiosos, que incluso querían cerrar la calle e integrarla a su propiedad, como relata el cronista José María Marroqui en su libro La Ciudad de México. Finalmente, el puente cayó en desuso y fue demolido en 1823, pero la nomenclatura perduró cien años más.

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Para entonces, el viejo noviciado ya era utilizado como habitaciones de alquiler. Parte de la estructura se mantiene en pie en el número 81, con algunos cambios y un peculiar relieve sobre la puerta, y es la botica de la Farmacia París. Esta famosa empresa nació en 1944 y se ha extendido a varios inmuebles en la misma cuadra: el 95 es su local original, y en el 91 se encuentra el anexo, que antes fue el Hotel París y luce una interesante fachada de estilo ecléctico.

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Según la tradición, en el actual cruce con Pino Suárez tuvo lugar la primera reunión entre Hernán Cortés y Moctezuma en 1519. Aquí se ubica el templo de Jesús Nazareno, cuya historia se remonta a finales del siglo XVI y donde permanecen los restos del conquistador; justo enfrente está la Plaza Primo de Verdad, creada al ensanchar Pino Suárez en la década de los cincuenta, y en la acera opuesta, el palacio que erigieron los condes de Santiago Calimaya en el siglo XVIII hoy es la sede del Museo de la Ciudad de México.

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En el número 132, diversos negocios ocultan el patio y la escalera de una vecindad que apareció en dos películas: El rápido de las 9:15, de 1941, y la célebre Salón México, de 1948. También vale la pena caminar hasta la esquina con Talavera, en el Barrio de la Merced, y visitar la Casa Talavera, una vivienda colonial que funciona como centro cultural. En la memoria del rumbo apenas queda huella del cine San Felipe Neri, una pequeña sala que en los años treinta ocupaba el número 210 y dio paso a un estacionamiento, a unos metros del Anillo de Circunvalación.

Fotos: Lulú Urdapilleta