Tessy López, científica mexicana que hace ciencia en lo diminuto

Tessy López
FOTO: Lulú Urdapilleta (@lulurdapilleta) I Intervención: José Carlos Marín

La doctora Tessy López es una científica mexicana que, a través de partículas invisibles a los ojos, creó un gel para sanar las heridas del pie diabético

Todo cabe en un nanómetro. En una partícula un millón de veces más pequeña que un milímetro, podrían estar las soluciones médicas a las enfermedades crónicas más comunes de los últimos años. Y los equipos que lo investigan están encabezados por una mujer mexicana.

Tessy María López Goerne es una doctora e investigadora de la UAM que desde hace más de 30 años se ha dedicado a trabajar con partículas que jamás ha apreciado por su diminuto tamaño, pero le han permitido lograr avances científicos en tratamientos contra el cáncer cerebral y crear un gel capaz de regenerar las heridas por pie diabético.

Su interés por la ciencia empezó “desde la canasta”, mientras acompañaba a su papá a la Universidad de Guanajuato —donde era investigador— y observaba su trabajo en los laboratorios. También, recuerda, el inicio pudo estar en las historias que le leía su abuela: la que más recuerda es sobre Marie y Pierre Curie.

“Es como si las cosas hubieran estado dadas, la ciencia para mí está en la sangre, en todas las vivencias que tengo desde la infancia. Muchas personas me preguntan por qué no me he rendido a pesar de los problemas de salud con los que vivo, pero creo que todavía tengo muchas cosas por lograr”, dice.

Y es que la científica ha tenido cáncer en siete órganos y vivió dos infartos cerebrales que la dejaron con parálisis del lado derecho del cuerpo, lo que la ha llevado a seguir trabajando desde su casa, con un pizarrón en el que lleva el recuento de sus citas, su computadora y una pantalla en su habitación desde donde da clases a sus alumnos de licenciatura a posdoctorado.

“Nadie puede entenderlo a menos que tengan la vocación que yo tengo, cada quién puede decidir qué hacer y yo decidí hacer ciencia como lo hacía mi padre: para ayudar al ser humano. Y estoy feliz con eso”.

El poder de lo diminuto

La doctora López Goerne es pionera en Mé- xico en el estudio de los nanomateriales, a los que llegó a través de su proyecto de maestría llamado “solgel” que consistía en convertir materiales sólidos en una gelatina. En ese proceso se dio cuenta de que se producían partículas infinitamente más pequeñas a un milímetro y una vez en el doctorado continuó la investigación, encontrando un uso en la industria petroquímica.

“Posteriormente fui invitada a pasarme al ámbito médico y crear dos laboratorios en el Instituto de Neurología y Neurocirugía. Me dijeron que empezara a trabajar con epilepsia y realicé el proyecto, después seguí con cáncer cerebral y llevo 20 años en el tema”, cuenta la científica.

Entre una y otra investigación, inició una labor propia: a través de nanopartículas, creó un gel que acelera la cicatrización de heridas crónicas, tal como ocurre con el pie diabético.

Para lograr Nanogel —su producto final— pasaron 15 años de pruebas. Actualmente han sometido a protocolo a 10 mil personas y sigue en proceso de registro ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para poder distribuirlo de manera comercial.

“Hemos pasado las pruebas biológicas y fisicoquímicas, las evaluaciones y la gente ha visto mejorías en sus padecimientos, pero es un proceso muy largo para obtener el registro. Estamos en ello desde hace ya un tiempo y seguiremos intentándolo”, explica.

Para conseguir el gel, Wenceslao Gómez, hijo de la doctora, creó un sistema de clínicas a través del laboratorio en el que trabajan (labnanomed), donde las personas que viven con lesiones crónicas como el pie diabético, llagas, infecciones en la piel, abscesos y úlceras varicosas pueden acudir a una consulta con médicos e iniciar un tratamiento bajo una cuota de recuperación de $750 e incluso gratuita, dependiendo la condición económica del paciente.

De acuerdo con la doctora en Ciencias de los Materiales, la diferencia entre la nanomedicina y otros tipos de tratamientos está en la precisión con la que las partículas diminutas actúan: una pastilla es ingerida, pasa por el hígado, estómago, una parte se desecha y otra va al torrente sanguíneo que la dirige al punto de interés; mientras que lo “nano” se puede colocar en la zona dañada y el tamaño de las partículas les permite actuar como proyectiles, atravesando barreras celulares para actuar directamente en el ADN afectado.

Mujeres en la ciencia

López Goerne fue ganadora del premio de la Academia Mundial de la Ciencia 2015 en la categoría Química por el Nanogel, del Premio UNESCO Javed Hussain e incluso en 2016 la organización británica The Council for Parity Democracy consideró que la mexicana debió ser candidata al Nobel de Química por su trabajo con los nanomateriales.

Asimismo, de manera indirecta se ha convertido en un impulso para las científicas mexicanas, pues considera que por mucho que se hable de equidad en la ciencia, aún hay mucho machismo, lo que se ha traducido en espacios de investigación en donde se le da preferencia a los hombres o ramas de la ciencia que parecieran exclusivas para ellos.

La doctora invita a que las mujeres que quieran dedicarse a la ciencia lo hagan, a que cumplan sus metas, que eviten sentir que compiten contra los hombres y mejor se dediquen a abrir espacios para ellas y quienes vienen en camino, pues el conocimiento científico evoluciona, nunca tiene un alto.

“Les digo a las mujeres jóvenes que sigan adelante con sus sueños y sus ideas, no tienen por qué parar, a mi ni la enfermedad me ha parado. Tienen que saber que la mente no se detiene nunca y eso es reconfortante”, dice Tessy López, quien actualmente coordina una red de universidades en México, Francia, Portugal e Italia y dos hospitales mexicanos que busca una cura para el cáncer cerebral.