Una comedia macabra

Ciudad

Quizás el nombre Patrick deWitt no le diga mucho a la mayoría de los lectores hispanos; aunque debería. En nuestro idioma se han publicado, primero, Abluciones (Libros del Silencio, 2010), su novela debut; Los hermanos Sisters (Anagrama, 2013), su libro más famoso y por el cual estuvo nominado al Premio Man Booker; y ahora El submayordomo Minor (Anagrama, 2018).

¿Que por qué debería decirnos algo su nombre? Nacido en Canadá en 1975, cada uno de sus libros ha significado un verdadero fenómeno literario y la crítica en inglés lo ha celebrado.

Y El submayordomo Minor no ha sido la excepción. El protagonista es Lucien Minor, un enclenque joven que alguna vez tuvo enfrente a la muerte. Vive en un pequeño pueblo en el que el futuro más brillante es trabajar en una granja. Alguna vez estuvo enamorado de una mujer llamada Marina, pero ahora ni siquiera su madre siente aprecio por él. Convencido de que él está para cosas grandes, Lucien consigue un trabajo como submayordomo en un castillo lejano, sin saber en qué clase de aventura se está metiendo.

DeWitt consigue convertir una historia llena de clichés (un castillo tenebroso, un inocente pueblerino, el fortachón que siempre conquista a las chicas, el mayordomo sumiso que acepta cualquier orden) en algo totalmente refrescante y diferente. Se trata de una historia escrita a colores, en una época en la que la mayoría de las tramas son en blanco y negro, y con un protagonista que a veces resulta entrañable y otras más, verdaderamente patético.

Las comparaciones han sido muchas y, me parece, certeras. Algunos dicen que tiene algo de las películas de Wes Anderson, otros dicen que se parece a los Monty Python, otros más que recuerda a Robert Walser o a P. G. Wodehouse. Al final del libro, el mismo DeWitt reconoce la influencia, entre otros, de Thomas Bernhard, Italo Calvino, De-nnis Cooper, Robert Coover, Roald Dahl y Werner Herzog. Pero más allá de todas estas referencias, lo cierto es que se trata de una novela muy divertida a la que vale mucho la pena echarle un ojo.

(El submayordomo Minor, Patrick deWitt, Anagrama, Barcelona, 2018, 374 páginas, $395)