Canas y arrugas bajo el microscopio

Estudiar la vejez

El Centro de Investigación sobre el Envejecimiento de la CDMX tiene como objetivo mejorar el nivel de vida de los más de 32.4 millones de adultos mayores que habrá en el país para el 2050

Poco a poco, las canas y las arrugas están cubriendo al país. Dos de cada 10 mexicanos (24%) tendrán más de 60 años de edad para el 2050, situación que alarma a la comunidad científica, que ha puesto bajo la lupa a la vejez en México con el objetivo de mejorar el nivel de vida.

Con miras a conocer y plantear soluciones a los retos que supondrá tener una población más vieja, se creará el Centro de Investigación sobre el Envejecimiento de la Ciudad de México, que abrirá sus puertas en 2020 y generará evidencia científica en el contexto mexicano que permita entender la última etapa de nuestra vida.

Este centro será el primero en América Latina que se enfocará en estudiar la población de adultos mayores, puesto que se estima que 32.4 millones vivirán en México, según estadísticas del Consejo Nacional de Población (Conapo).

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) construirán en Coapa una torre que albergará a 25 investigadores, quienes trabajarán en cuatro áreas principales: microscopía avanzada, que realizará investigación a nivel celular y molecular; un área de proteogenómica, donde se correrán secuenciaciones y se realizarán estudios metabólicos y bioquímicos. Otra de las áreas de investigación será la de biología celular, que se enfocará en el estudio de células madre y, por último, un banco de cerebros.

Además, el Centro de Investigación sobre el Envejecimiento de la Ciudad de México contará con una red colaborativa de investigadores de diferentes instituciones educativas y de otros centros en países, como Alemania y España, que ya se “adelantaron” en contar con hallazgos sobre la vejez.

El nuevo centro tendrá el objetivo de resolver los retos que enfrentan los adultos mayores en servicios sociales y de salud, así como aportar al desarrollo de políticas públicas destinadas a mejorar el bienestar en la vejez en México.

“Lo que estamos buscando con este tipo de iniciativas es estudiar más las bases biológicas celulares y moleculares del envejecimiento para que podamos proponer soluciones para la vida cotidiana de las personas”, explicó el encargado del proyecto, Ricardo Félix Grijalva.

La idea de crear este centro fue retomada de la iniciativa del fallecido científico mexicano y exsecretario de Ciencia, Tecnología e Innovación en la Ciudad de México (Seciti), René Drucker, quien fue mundialmente reconocido por sus estudios sobre trasplantes en procesos neurodegenerativos como el mal del Parkinson y acerca de la pérdida de memoria.

Proteger a la vejez en México

El investigador Ricardo Félix Grijalva enfatiza que es necesario aumentar el volumen de estudios sobre la relevancia del envejecimiento, particularmente en la CDMX, ya que será una situación que creará muchas necesidades en una sociedad como la nuestra.

Félix Grijalva puso como ejemplo que tan solo un millón 200 mil personas de la tercera edad vivían en la CDMX en 2016 y que esa cifra aumentará a un millón 700 mil personas para 2030, de acuerdo con estimaciones del Instituto para la Atención de Adultos Mayores de la Ciudad de México.

Además, para estudiar la vejez es necesario tomar en cuenta que actualmente la esperanza de vida en México es de 77.4 años para las mujeres y 71.7 para las hombres y que ese promedio aumentará a 81.6 y 77.3 años.

Sin embargo, que en las próximas tres décadas la esperanza de vida sea más elevada, no significa que la calidad con la que viven los ancianos también mejore, pues los últimos 13 años de vida se ven mermados por enfermedades, según estudios del Cinestav.

No solo son arrugas

La edad avanzada puede ser sinónimo de tragedia, según la experta Isalia Nava Bolaños, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, quien indica que actualmente los adultos mayores ya se enfrentan con una serie de deficiencias como la falta de seguridad económica.

“En algunos años tendremos un país de viejos, enfermos y en mayor pobreza”, sentenció Nava, al señalar que de no cambiar la situación, el panorama para las siguientes décadas es desalentador.

El problema de que el país tenga más canas y arrugas también tendrá un impacto en el sistema de pensiones. La mayoría de los adultos mayores no tiene la protección que otorgan los sistemas previsionales: 6 de cada 10 hombres y 8 de cada 10 mujeres no cuentan con una pensión, revela el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

Este problema se refleja en que 49.6% de la población de adultos mayores ocupados trabaja por cuenta propia, y solo 8.9% pueden ser empleadores. Además, un porcentaje (3.9%) de ancianos tiene que trabajar pero sin recibir una remuneración formal por su labor, informó el Inegi.

El presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, Fernando López Macari, señaló que 7 de cada 10 personas que pertenecen a la generación Afore —que se afiliaron al IMSS a partir del 1 de julio de 1997 y al ISSSTE el 1 de abril de 2007— no recibirán una pensión, debido a que no alcanzarán a cubrir el requisito de 1,250 semanas trabajadas, necesarias para jubilarse.