Cuando la ópera nos alcanza

Entre ajos, cebollas, jitomates, carne y pollo, cuatro cantantes de ópera sorprenden a los clientes de mercados interpretando fragmentos de obras como La Traviata, El Barbero de Sevilla y Turandot. Aún puedes presenciar algunos shows

Pásele, marchanta, tenemos arias frescas

Durante unos minutos, los gritos de “pásele, marchanta, ¿qué va a querer?” del mercado de la Agrícola Oriental son remplazados por fragmentos de ópera compuestos por Giuseppe Verdi, Georges Bizet o Giacomo Puccini.

Enivia, Dante, Beatriz y Francisco, todos vestidos con mandiles y cargando bolsas para el mandado, sorprenden a vendedores y clientes del mercado cuando liberan su potente voz e interpretan canciones en francés o italiano.

Pronto, todos los clientes saben que no es un día cualquiera en este mercado de la delegación Iztacalco, sede de una de las presentaciones del programa de Ópera en Mercados, organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) y colectivos artísticos que buscan acercar la cultura a lugares atípicos.

Mientras los cuatro cantantes continúan con sus interpretaciones, algunos clientes tararean las canciones y otros se mueven al compás de la música, imitando pasos de vals. Eso sí, todos buscan un espacio para colocar su celular y grabar la presentación, pues nunca antes habían visto a tenores y sopranos caminar entre la gente a ritmo de La traviata, El barbero de Sevilla y Turandot.

La ópera en mercados es parte del programa de acción comunitaria para zonas de marginación, y aunque cualquiera pensaría que el objetivo es acercar las expresiones artísticas a la gente, en realidad se trata de abrir los espacios públicos e identificar a los colectivos culturales de la capital para que colaboren con el INBA, explica Juan Carlos Medrano, coordinador del programa.

“Ha sido una experiencia emotiva, intervenir un mercado sin alterar su dinámica propia, colocando a los cantantes como parte del mercado, explicando que cualquiera de nuestros tenores se vuelve marchante; es algo muy rico, visual, auditivo y estético para ellos como artistas y para la gente, porque es una irrupción en su cotidianidad”, dice.

La apertura de nuevos espacios también ha permitido descubrir a personas con talentos artísticos, como el caso del tenor Francisco Pedraza, comerciante del mercado de Río Blanco, quien decidió unirse al proyecto tras ver una de las presentaciones.

“La labor de divulgación está cambiando, ahorita la meta es intervenciones en 100 colonias como parte del proyecto piloto”, dice el coordinador de acción comunitaria del INBA. “Vamos a ver los resultados y a generar planes a largo plazo”.

Un regalo y un reto

Una mujer llora al escuchar un fragmento de la ópera El elixir de amor. Las lágrimas brotan una tras otra por más que respira hondo e intenta controlarlas. No es la única que ha vivido una experiencia similar con la ópera en mercados. El de la Agrícola Oriental es el octavo que visitan con el programa y los artistas no dejan de asombrarse por las reacciones.

“La gente piensa que la ópera es con señoras gordas y cuernos, que solo se ve en recintos opulentos o que está dedicado a los ‘grupos cultos’. Cuando hacemos pruebas de sonido hay quienes empiezan la rechifla, dicen ‘para qué nos traen eso, aquí traigan banda o mariachi’ y cuando terminamos, ellos mismos se sorprenden, nos dicen que no se esperaban lo que vieron”, explica el tenor Dante Alcalá.

Como artistas también se han dado cuenta de que necesitan acercarse a la gente, sembrar la duda y el interés por acudir a los teatros, cambiar la percepción de que la ópera es cara mientras hay quienes compran boletos para conciertos al doble o triple de lo que puede costar una presentación.

“La música y la voz son vehículos únicos de emociones”, dice Enivia Muré, soprano. “Si queremos permear al público, tenemos la obligación de acercarnos, de poner el arte al alcance de todos, porque aquí no solo venimos a que la gente vea que sí le gusta la ópera sino a que nos conozcan, a mostrarnos como artistas para que después nos busquen en el recinto y se den cuenta que ahí se van a conmover igual que aquí”.

Para Beatriz Meléndez, mezzosoprano, lo que más la ha motivado es el recibimiento de la gente, las lágrimas, las risas, los abrazos y las peticiones de fotos al final de las presentaciones, situaciones que, dice, difícilmente vivirían en un escenario, con butacas y una orquesta de por medio.

“Es un regalo y un reto porque todo lo que ellos sienten nos lo trasmiten, pero eso nos obliga a estar doblemente concentrados, porque es muy fácil que esas reacciones te conmuevan, y aquí tenemos que interpretar con la misma fuerza que lo haríamos en un escenario, no es distinto, por eso a nosotros también nos deja un gran aprendizaje y una calidez en el corazón por ver lo que nuestro quehacer artístico provoca”.

Ópera en Mercados estará presentándose este viernes 17 de agosto a las 11:00 en el mercado Arcos de Belén y un día después en el mercado Hidalgo a las 11:00.

Y la serie de presentaciones continuará el sábado 25 en los mercados Argentina (11:00) y Tacubaya Becerra (13:00), mientras que el viernes 7 de septiembre el show tendrá una parada a las 11:00 en el mercado de Santa Cecilia, ubicado en la delegación Tláhuac.

Compartir
Artículo anteriorEdición impresa: 15/08/2018
Reportera que camina la CDMX. Ideática y platicadora en sus ratos libres. Escribe de madrugada y duerme en el autobús. Convencida que las personas están hechas de historias y no sólo de tripas y huesos. De la vida aprendió a no tener sentimiento de escasez.