Romper los prejuicios

El Museo Memoria y Tolerancia alberga una exposición para entender la discapacidad desde una dimensión más empática

Cabinas para comprender la percepción de una persona con autismo y el aislamiento de alguien con sordera, una cueva con espejos rotos o una pista de obstáculos simbólicos conforman esta expo

En la muestra temporal “Así soy”, del Museo Memoria y Tolerancia, no hay piezas artísticas. La exposición se curó a partir de un trabajo museográfico y su objetivo es que el espectador comprenda la discapacidad desde un ámbito más humano. Cuenta con 10 paneles en los que hay videos de lengua de señas mexicana, cedularios en Braille, audios y macrotipos, entre otros elementos.

Al principio del recorrido se explica cuáles son las distintas clases de discapacidad. Hay, por ejemplo, dos cabinas en las que el público entenderá cómo percibe el mundo alguien con autismo. Estas operan mediante un estrobo luminoso (un invasivo emisor de luz) y pistas de sonido superpuestas (todo lo que se escucha es simultáneo, no existen los privilegios sonoros). También hay una cabina donde aquellos que no sepan interpretar el lenguaje de señas, tendrán una noción del aislamiento y la incomunicación provocadas por la sordera.

En la siguiente sala, una serie de espejos fragmentados que recubren el lugar sirve como metáfora del prejuicio. Durante el camino se repiten audios con términos despectivos. Así, el visitante y su distorsión sobre el cristal equivalen a la mirada errónea que se le da a las personas con discapacidad. A través de los otros, el entendimiento de uno mismo se construye y se deforma, y solo la empatía provocada por una experiencia vivida en primera persona, experimentada con los sentidos, puede ofrecer una visión profunda de ciertas condiciones.

Un poco más adelante, en una sala amplia, hay obstáculos colocados a la manera de una pista de atletismo. Por supuesto, estos representan algunos impedimentos habituales: las distintas áreas en las que alguien puede ser discriminado, la pobreza, la carencia de políticas públicas y la incapacidad para acceder a servicios básicos (educación, salud, empleo). También se proyecta una serie de videos testimoniales complementarios.

“Aunque ha habido avances para las personas con discapacidad, la cuestión va más allá”, cuenta Linda Atach, directora de exposiciones temporales del Museo Memoria y Tolerancia y curadora de la muestra. “En gran medida, la sociedad es la que incluye o deja de incluir a un sector determinado. Si hablamos de inclusión laboral, por ejemplo, no bastan las leyes que establecen que los derechos de las personas con discapacidad son los mismos de las personas sin discapacidad. Gracias a cifras y testimonios podemos darnos cuenta de que la inclusión laboral no existe en la práctica: hay muchos casos de personas con discapacidad que no son contratadas o que ni siquiera tienen la oportunidad de una entrevista de trabajo. La sociedad está llena de ideas erróneas y mitos al respecto. La gente imagina que las personas con discapacidad no pueden crear, no pueden amar, no obtienen sexo, y no hay nada más lejano a ello. De eso se trata ‘Así soy’. Hay que eliminar estos mitos tan arraigados que tenemos en el imaginario nacional”, agrega la directora del recinto.

“Esperamos que las reflexiones más profundas del espectador se orienten hacia el respeto y la empatía. Dicho respeto se demuestra en los actos cotidianos: no estacionarse en lugares marcados, no transitar por una rampa cuando no es necesario… Si hiciéramos un ejercicio de conciencia, podríamos mejorar considerablemente la calidad de vida de las personas con discapacidad”, continúa Atach.

“Nuestra voluntad ha sido hablar del tema desde una mirada muy lejana al asistencialismo o la noción de que la discapacidad es una enfermedad. Al contrario, la sociedad en su conjunto puede minimizar la discapacidad a partir de la búsqueda de más apoyos, la eliminación de obstáculos, la construcción de ciudades accesibles, el aprendizaje de lengua de señas y una mayor presencia del Braille en la educación básica. Estas acciones seguramente cambiarían el destino de la sociedad. Ese es el objetivo de la muestra. Se observan, por ejemplo, otros aspectos no tan visibles: el estado de una persona con discapacidad en México es bastante restringido, y esto se agudiza particularmente si la persona vive en un lugar que la aísla. La población indígena está muy excluida (ya que su lengua, por sí misma, la margina). Incluimos, entonces, el testimonio de una persona que ha vivido una superposición de discriminaciones: es indígena, migró a la Ciudad de México y tiene una discapacidad visual”.

Para el Museo Memoria y Tolerancia, esta muestra era una especie de deuda que se tenía con el público. Su óptica, desarrollada a partir de los Derechos Humanos, demuestra que solo los obstáculos amplifican la discapacidad. Hay una gran brecha entre la conmiseración y la empatía. Quienes las confunden no pueden entender que el discurso de la lástima, dicho desde un pedestal invisible, aviva el prejuicio: que las personas con discapacidad son un sector débil, marginado, cuya condición es tratada como un mal. Más allá de esta compasión prefabricada, se vislumbra que ninguna experiencia de vida es superior a otra y que todos los seres humanos somos vulnerables.

“Así soy” permanecerá abierta al público hasta el 5 de mayo de 2019, de 9:00 a 18:00 (martes a viernes) y de 10:00 a 19:00 (fines de semana). La entrada cuesta $30 y se aplica un descuento del 50% a estudiantes, maestros e INAPAM. Museo Memoria y Tolerancia está en Avenida Juárez 8, Centro.

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Artículo anteriorEdición impresa: 27/12/2018
(Ciudad de México, 1988) Escritor. @joulipo