Ciudad de necios | Permiso para matar ciclistas

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Necios que invitan a matar ciclistas. Necios que creen que los chilangos no se creen con ese derecho.

“Debería haber un permiso para poder atropellar ciclistas si traes prisa”, dicen en la tele. La ciudad se horroriza al escuchar semejante cosa. La idea es de un conductor de programas de chismes y la CDMX, al escucharlo, se incendia: un extraño enemigo profana con sus plantas y arengas el suelo de las redes sociales políticamente correctas. Qué horror, qué escándalo, qué imbécil, qué ignorante, qué… bien suena, ¿por qué no se nos había ocurrido antes? La ciudad a la que le gusta ver programas de chismes se horroriza por la propuesta de un conductor y comediante muy influyente que los chilangos (y el resto de la República) entronizaron en la corte mediática de los altos ratings. ¿La ciudad en serio se aterró por esa idea? A quién se le ocurre decir en televisión… lo que muchos chilangos piensan. ¡Caray! ¿O qué? ¿Nos hacemos pendejos y creemos que no hay quien alguna vez ha pensado igual que aquel conductor de tele?

Los hechos: el 7 de febrero, sobre la Línea 1 del Metrobús que corre por Insurgentes, un ciclista entra al carril confinado de ese servicio, el operador de la unidad (por algún motivo que no queda del todo claro) lo golpea y el ciclista cae en el carril de autos para ser atropellado por una camioneta que no alcanza a frenar y lo mata.

Dicen en la tele los que acompañan al conductor: nos han robado los carriles de Insurgentes, ya no podemos ir rápido, los ciclistas nos roban espacio, ¡esta ciudad no está hecha para los ciclistas! Las redes combustionan, convulsan, conmueven. Qué estupideces están diciendo, vaya bola de ignorantes, de insensibles, de criminales que incentivan la violencia, que priorizan el odio sobre la cortesía. ¿Pues qué no somos eso diario los chilangos? Me canso de ver asesinos manejando un arma blanca del tamaño de un coche, de un tráiler o de un camión de pasajeros. Responsabilidad de quienes les autorizó una licencia, de quien los contrató, pero sobre todo de ellos: no podemos culpar a las autoridades de nuestra ignorancia asesina. Me canso de ver a ciclistas andando donde no deberían: la banqueta, los carriles del Metrobús, entre los coches toreándolos. Peatones irresponsables, ciclistas imprudentes, automovilistas asesinos, motociclistas descorteses, con semejante despapaye, ¿cómo no ver a un automovilista atropellar a un ciclista? Con semejante desorden en una ciudad que no piensa en los ciclistas, que no diseña calles para ellos, una arenga como la de Daniel Bisogno en televisión abierta retrata a una parte de los chilangos que están de acuerdo con él, que les gustaría tener el permiso para matar al ciclista que, según ellos, les agandalló un carril, que les robó el privilegio de ser dueños de las calles y hasta de las banquetas.

Está bien estar en contra de los dichos de Bisogno, indignarse… ¿pero para cuándo veremos calles donde ciclistas, peatones, automovilistas y camioneros convivan sin asesinarse? ¿Cuándo veremos una ciudad hecha para todos? ¿Cuándo veremos a todos respetando las reglas y sacando de la ecuación a los policías corruptos? Mientras eso ocurre, no queda más que ver el circo romano que es la tele hablando de las calles. Mientras eso ocurre, Bisogno dirá lo que los chilangos piensan y hacen cotidianamente: hacer patente su derecho a matar ciclistas.

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