Unidad nacional

Luego de que Enrique Peña Nieto cancelara su visita a los Estados Unidos, se ha desatado un alud de llamados a la unidad nacional. Gobernadores se han manifestado a favor de esta imperiosa tarea. Los legisladores también. En una conferencia de prensa de la semana pasada, el ingeniero Carlos Slim, el multimillonario menos generoso en su rango de riqueza, recordó cómo la desunión de los mexicanos había sido muy costosa para el país en el pasado y llamó a la unidad nacional como la mejor forma de hacer frente al ascenso de Donald Trump al poder. Slim puso como ejemplo a Singapur y Corea del Sur como países unidos y prósperos.

El líder nacional del PRI, Ochoa Reza, quien se cobró una indemnización millonaria que no le correspondía tras su salida de la Comisión Federal de Electricidad, dijo recientemente que seguía abierta una convocatoria para discutir una agenda de unidad nacional. Pero el secretario de Acción Política Estratégica del PRD, Alejandro Sánchez Camacho, señaló que su partido si apostaba por la unidad nacional, pero no la del PRI, sino por una convocatoria a un Consejo Nacional para atender las agresiones al país, integrado por “artistas y personalidades, incluso partidos políticos”, como lo había propuesto Miguel Ángel Mancera unos días antes.

En efecto, Mancera llamó a un Consejo Nacional formado por empresarios para enfrentar a otro empresario. Entre los mexicanos mencionados estuvo Germán Larrea, cuya mina Buenavista, por ejemplo, causó uno de los peores desastres ecológicos de México y se resistió inicialmente a invertir en la limpieza de las aguas contaminadas.

Luego de que se dio a conocer el contenido de la conversación telefónica entre el presidente Trump y Peña Nieto, en la que Trump sugería que iba a mandar ayuda estadounidense para derrotar a los “bad hombres” del narcotráfico, un movimiento integrado por 18 organizaciones anunció una marcha para el 12 de febrero para oponerse a las agresiones y celebrar el orgullo de ser mexicano. Las organizaciones que convocan tienen prestigio, pero de manera extraña piden que la gente vaya vestida de blanco, evocando las marchas de las clases medias y altas a mediados de los 2000 en contra de la inseguridad.

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A propósito del centenario de la Constitución, Peña volvió a refrendar el llamado de unidad nacional y dijo que iba a actuar con firmeza. Desde Querétaro, los líderes de la Cámara de Diputados y del Senado, Javier Bolaño del PAN y Pablo Escudero del Partido Verde Ecologista —una compleja organización de intereses privados— también se pronunciaron por cerrar filas detrás del Presidente.

El sábado, Cuauhtémoc Cárdenas, tres veces candidato a la presidencia, resurgió de las cenizas políticas e hizo un llamado a la unidad nacional; a construir una mayoría de cara a las elecciones de 2018. La gente se pregunta si en realidad se trata de apoyar una candidatura independiente.

Y así, en sólo dos semanas, el discurso de unidad nacional, defendido por gente que en el pasado ha abusado del interés público, se convirtió en el nuevo mantra de la política mexicana, en el refugio de la presidencia contra su desprestigio y en el manto que viste muy bien pero no resuelve nada.