#MaduroNoEresBienvenido; consultas, ustedes sí

Necios que insisten en invitar a indeseables. Necios que hacen trampa para dar “una lección” de cómo se hace trampa

Nicolás Maduro va a visitarnos el 1 de diciembre. Para ser preciso, vendrá a aplaudir la investidura de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México. Las redes sociales se incendiaron con el #MaduroNoEresBienvenido y la opinión pública escupió la noticia lamentable. De hecho, el próximo canciller mexicano, Marcelo Ebrard, hasta se equivocó al anunciarlo, tuiteando: “Nicolás Maduro Moros, el presidente de la República Bolivariana de Bolivia”. Todos nos preguntamos: ah, chinga, ¿de Bolivia? Hasta pensé: bueno, si es el Nicolás Maduro de Bolivia, entonces no hay pex. Pero fue un error de dedo(te) marceliano.

Es un dictador, un violador de los derechos humanos, enemigo de la libertad de expresión, de las libertades en general; y tiene su administración vuelta un batidillo financiero, rota, quebrada, saqueada. (Ojo: no hablo de ningún gobernante mexicano, sigo hablando de Maduro, aunque se parezcan).

¿Fue un error? Pues fue lo que dicta la diplomacia, porque hay dos traducciones: una, en la que México invita a todos los presidentes del mundo; y otra, en la que no lo hace y solo selecciona a quién sí y a quién no. Nuestro país siempre ha optado por la primera. Pero, ¿en serio queremos que todos vengan? ¿No es anacrónica y problemática la primera tradición diplomática? Como sea, lo que sí tengo claro es que, si viene Maduro, eso no implica que los mexicanos no protestemos contra él. Es decir, debe haber protestas públicas, porque más allá de lo diplomático #MaduroNoEresBienvenido.

Y nada más por no dejarlo pasar, lo que sí es bienvenida es la consulta, la democracia participativa. De ahí que la que terminó el domingo sobre el NAIM de Texcoco —un referéndum en el que perdió el proyecto actual y se optó por Santa Lucía—, sea ya un referente de lo que puede venir en el futuro. Definitivamente se puede mejorar el proceso —creo que comprometió la credibilidad de los resultados por la fragilidad y mala organización—, pero si todo es perfectible, México podría estar ante una nueva etapa de participación de todos nosotros en las decisiones en las que antes solamente habían participado las cúpulas.

¿Que por qué consulta algo que él debió decidir? No, prefiero que, en decisiones polémicas, se consulte a los ciudadanos. ¿Que por qué se consulta el NAIM y no la construcción del Tren Maya, por ejemplo? Buena pregunta. Hay que exigirlo si hay inconformidad. Insistamos en que se consulte lo que sea, si se duda del criterio gubernamental, y participemos, —pero sin presumir cómo es que se vota dos, tres y hasta cuatro veces para “demostrar que se puede hacer trampa”, como ocurrió en la del NAIM—. Aunque parezca chiste, hubo quienes presumían sus votos duplicados queriendo evidenciar lo frágil de la consulta, cuando en realidad eran ellos los expuestos por tramposos. ¿No les daba pena presumir que se puede hacer trampa? No es que hoy yo vaya a robar una tienda para demostrar… que se puede robar una tienda. ¿Es cultural y “el mexicano” es tramposo y por eso no debería haber consultas así? No, que haya más consultas y que el mexicano… sea menos tramposo. ¿O no?

“Insistamos en que se consulte lo que sea, si se duda del criterio gubernamental”

Compartir
Artículo anteriorCon toga y birrete a los 86 años
Nacho Lozano
Con 15 años de kilometraje en medios, cree que el rigor de la ironía y la seriedad de la risa pueden hacer un periodismo original.