La “conspiración”

Dice el presidente Enrique Peña Nieto que en México no se habla de las buenas noticias. Y yo que soy un patriota, quiero responder a su llamado y por eso les contaré de una buena nueva, aunque quizá en este caso no sea del gusto del Presidente, de su equipo de trabajo ni de la clase política en general.

Porque la novedad tiene que ver con una “conspiración”, una que se presenta este 31 de agosto en sociedad y que espero sea muy comentada en los próximos días, pues se trata de algo inusual. Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) han construido un nuevo colectivo que, agrupado bajo el hashtag #VamosPorMás, tiene como fin poner la lupa sobre decisiones y nombramientos clave que tendrán que ocurrir en los próximos meses en México.

¿Como cuáles? Qué les parece, por ejemplo, la elección de quién encabezará la Fiscalía General de la Nación que sustituirá a la PGR: el nombramiento del próximo fiscal anticorrupción; la integración del Comité de Participación Ciudadana del recién creado Sistema Nacional Anticorrupción, o la definición de quién encabezará la ahora renovada Secretaría de la Función Pública.

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Se trata en todos los casos de movimientos clave que determinarán en buena medida si las nuevas reglas contra la corrupción pueden funcionar o no. Porque, como es obvio, de poco servirá un nuevo arreglo si lo encabeza un compadre de quienes habrá de fiscalizar. De ahí que el tema sea estratégico para la clase política y sobre todo, para la propia ciudadanía. Que quede claro: lo que está en juego no es sólo el nombre de las personas, sino la capacidad de recuperar a las instituciones para que trabajen para los ciudadanos y no para los políticos.

La gran historia detrás de esta noticia es que estamos viendo fenómenos inéditos. Porque aunque suene extraño para el público no conocedor, no es común que organizaciones de derechos humanos hagan un frente común; tampoco que los grupos dedicados al tema de la transparencia, la rendición de cuentas y la corrupción hagan grandes alianzas. Y es más extraño todavía que integrantes de unos y otros grupos se pongan de acuerdo para hacer tareas conjuntas.

El tema es complejo porque implica mucho diálogo para establecer agendas compartidas, la construcción de una visión estratégica común, y una gestión de los egos que se dice fácil pero que en no pocas ocasiones es un obstáculo para la construcción de alianzas.

Por eso lo que veremos en estos días detrás del colectivo #VamosporMás es una gran noticia que confirma que la sociedad civil organizada ya está harta del simulacro de la clase política, que la vigilancia y la presión al poder llegaron para quedarse, y que hay una notable madurez en las organizaciones y sus dirigentes que hoy están a la altura de los retos que enfrenta el país.

Así que compartamos las buenas noticias y #VamosPorMás.