Algunos teatros ya tienen su destino escrito y otros siguen en espera de una segunda oportunidad, pero todos (por mientras) se mantienen suspendidos en el tiempo
A finales de 2025 una noticia se hizo inminente: el Teatro Manolo Fábregas tenía los días contados. Con el aviso de demolición pegado en su cortina, pronto se dijo que daría paso a un edificio de departamentos. Ya no había nada que hacer por el histórico recinto de 1965.
Sin embargo, no fue el único que un día bajó el telón para no volverlo a levantar nunca más. Al menos hasta el día de hoy, existen otros inmuebles del mismo giro que han quedado en el abandono, con letras faltantes, carteles viejos y áreas llenas de olvido y mugre.
De algunos espacios se prevé su destino, mientras que de otros todavía no hay mucha claridad. Pero, por ahora, vale la pena recordar lo que alguna vez significaron para esta ciudad y lo que los hizo cerrar la cortina “permanentemente”.
Teatro Blanquita
Una estatua de María Victoria sigue esperando el día en que el público retorne a este teatro. Antes, su terreno ya se había nutrido del Circo Orrin (demolido en 1910) y de la vida nocturna en la Carpa Margo en los años 50, que supuestamente la llevó de nuevo a la demolición. Por fortuna, la propiedad de Margarita Su López y Félix Cervantes resurgió convertido en el Teatro Blanquita en 1960, con un nombre inspirado en su hija Blanca Eva.
Por él pasaron figuras como Libertad Lamarque, Cantinflas, Dámaso Pérez Prado, Celia Cruz, Tongolele, José José, Juan Gabriel, Chabelo, Carmen Salinas, Vicente Fernández y muchos más; además de ver en sus butacas a intelectuales como Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska. Fue hogar para shows LGBT+ como el de Francis, obras como Aventurera y hasta conciertos de rock.
Sin embargo, tras la presentación de Víctimas del Doctor Cerebro el 31 de octubre de 2015, el Teatro Blanquita cerró. El abandono se ciñó y personas en situación de calle se resguardaron en lo que quedó de su esplendor. Con la planeación de un nuevo corredor cultural en Eje Central del gobierno capitalino, se ha dicho que el recinto está en condiciones de reabrir.
Dónde: Eje Central Lázaro Cárdenas 16, Centro Histórico
Teatro Lírico
Con su color amarillo, ventanas repuestas y su placa aún colocada, poco se nota que este icónico recinto sólo sobrevive en fachada. Poco antes, los graffitis en su parte alta y un tono más pálido delataban su abandono.
El primer teatro urbano nació en 1907 y mantuvo sus actividades constantes, con algunos altibajos, hasta 1985, cuando el terremoto acabó dañándolo seriamente. Previamente pasó por cambios de nombre, modificaciones y dos remodelaciones (en 1935 y 1965).
Atrás quedó el bataclán y el foxtrot que alegraban al público principalmente masculino. También, el dueto conformado por Jorge Negrete y Pedro Infante durante una corta y única temporada en 1952, de la cual se desprende otro curioso momento en el que los ídolos fueron abucheados por olvidar la letra de “La Guadalupana”. Así como las interpretaciones de Ninón Sevilla y Angélica María. El cierre definitivo del teatro ocurrió en 2002, según la nota “En ruinas, legendarios teatros de la CDMX” de Alfredo Sosa.

Dónde: República de Cuba 49, Centro Histórico
Teatro de la República
En el último día del 2023 se dictó la sentencia definitiva para este lugar inaugurado en 1967. El director general de Alonzzo Producciones, Miguel Alonso, lo administró desde 2021 y señaló a medios que el cierre no tuvo relación directa con la cantidad de asistentes, que en su último año sumó un aproximado de 100,000, sino que fue una orden directa del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX).
Algunas de sus últimas obras en presentarse fueron Pachecas a Belén y El cascanueces, de las cuales aún se conservan sus carteles abajo de un letrero donde el óxido escurre añoranza.
Dónde: Antonio Caso 48, col. Tabacalera
Cine Orfeón
A pesar de no ser propiamente un teatro, tampoco fue ajeno a los espectáculos en vivo. Nacido en 1938 con estilo art déco, se convirtió en uno de los lugares favoritos para ver películas de la época de oro del cine mexicano, y posteriormente otro tipo de estrenos, hasta su cierre en 1985.
La tragedia impregnó al lugar cuando el cantante Carlos Ignacio Rufino mató en un ataque de celos al actor Mario Tenorio durante una función. Pero ni eso ni un terremoto impidieron que se le diera otra oportunidad para presentar ahí el musical La Bella y la Bestia en los 90. Su cierre definitivo sucedió por un conflicto entre inversionistas. Su estado de abandono es similar al del Cine Ópera.
Dónde: Luis Moya 40, Centro Histórico
¿No todo está en el olvido?
Entre los teatros de cierre prolongado, existen algunos que ya han emprendido un nuevo camino… aunque no siempre el esperado. El Teatro Arlequín (Manuel Villalongín 22, col. Renacimiento), por ejemplo, fue derrumbado tras la muerte de su dueña, Nadia Haro Oliva, con el propósito de construir un nuevo recinto cultural. Lamentablemente, no se concretó y actualmente es sólo un estacionamiento.
Como contraparte está el Teatro Fru Fru (Donceles 24, Centro Histórico), renombrado así tras ser adquirido por Irma Serrano “La Tigresa” en 1973. Con 127 años de existencia, ha sido remodelado y ya ha retomado las funciones en vivo; en diciembre se presentó el musical Algo podrido.
El Nuevo Teatro Silvia Pinal fue señalado de poder correr con la misma suerte que el Manolo Fábregas. La actriz Sylvia Pasquel lo ha negado y aseguró que se ha buscado remodelarlo
- 156 teatros, entre nuevos y antiguos, hay en toda la Ciudad de México