06066 | El “Font Gate”

Cuando la tipografía que usaste en tus documentos de Word termina decidiendo el futuro de un país.

En la corta y turbulenta historia de Pakistán, ningún Primer Ministro ha logrado concluir con su mandato. Desde 1956, año en que se consolidó como una república independiente, todos sus gobernantes han sido despedidos, asesinados o presas de algún golpe de Estado.

Finalmente, parecía que el primer ministro Nawaz Sharif —quien ya ha tenido que abandonar el cargo antes de tiempo en un par de ocasiones— lograría dar un poco de estabilidad y continuidad al sistema de gobierno. Sin embargo, el máximo mandatario de esta nación asiática podría ser destituido, lo cual no sería noticia de no ser porque la razón de su inminente castigo es ni más ni menos que un escándalo de corrupción.

Sí, leyeron bien, Pakistán. Un país constituido en 1956 y que no ha dejado de afrontar dictaduras, guerras civiles, golpes de Estado y que apenas en 1999 pudo declararse oficialmente como una nación, está apunto de destituir a su Primer Ministro por un caso de corrupción.

La historia se remonta a los Panama Papers que, como recordaremos, evidenciaron las oscuras maniobras de algunos prominentes personajes para evadir sus obligaciones fiscales. Entre la lista, figuraban los tres hijos de Nawas Sharif, quienes supuestamente usaron compañías offshore para comprar bienes raíces en Londres, y ahora, los pakistaníes quieren saber de dónde obtuvieron ese dinero.

En un principio, los hijos de Sharif aplicaron la clásica de “esa casa es producto de mi trabajo de años”, ya saben, pero contrario a lo que ocurre en otros países, la Corte Suprema de Pakistán ordenó una investigación (saludos a Virgilio Andrade), la cual determinó que Sharif y sus hijos mintieron sobre sus activos.

Y muchos dirán que esto es solo grilla política, sin embargo, la evidencia que parece condenar al mandatario pakistaní es un documento que su hija presentó ante la Corte, el cual está fechado en febrero del 2006. En él, se deslinda de ser dueña de las compañías offshore y, por el contrario, señala que la propiedad de estas empresas es un fideicomiso. El pequeño detalle es que los forenses detectaron que el documento está escrito con un tipo de letra llamado Calibri, la cual no fue introducida por los sistemas Microsoft sino hasta el 2007.

Así es como el “Font Gate” se ha apoderado de las redes sociales en Pakistán, en donde esta semana se lleva a cabo el juicio que definirá el futuro político de Nawaz Sharif.

Mientras tanto, en México, arrancó el Sistema Nacional Anticorrupción… y por alguna razón, tanto partidos como políticos han hecho todo lo posible para que esta iniciativa termine fracasando.