Aram Bartholl: un hacker de la vida cotidiana

Una búsqueda rápida en internet nos describirá torpemente a Aram Bartholl (Bremen, Alemania, 1972) como “un artista conceptual conocido por su examen sobre la relación entre el mundo digital y el físico”. Las cosas comienzan a aclararse cuando se nos cuenta que dos conceptos que suele explorar en sus piezas son el anonimato y la privacidad.

Por estos días, Bartholl forma parte de la exposición “Otra visita a la escultura”, del Laboratorio Arte Alameda (LAA) en la que Violeta Horcasitas —con su habitual interés en nuevos y críticos formatos de exhibición— reunió a un grupo de artistas que han reflexionado sobre el error —el intento, la repetición— y cuya obra puede ser descrita como escultura física, simbólica o virtual.

La pieza de Bartholl exhibida en ese contexto es I’m connected to the internet, but not connected (2018), una pintura intervenida con púas que son usadas en algunas ciudades para impedir que las palomas se posen. La pieza forma parte de una serie de pinturas —¿esculturas?— en las que Bartholl reflexiona sobre lo bidimensional y la manera como “urbanizamos” los espacios.

Hace unos años leí que Evan Roth —fundador del Graffiti Research Lab, colectivo que usaba tecnologías de código abierto para grafitear las ciudades con luz— se refería a Aram Bartholl como un hacker, una elocuente manera de referirse a su práctica. Con sus hacks —alteraciones o cambios en los códigos—, Bartholl hace pequeñas intervenciones a sistemas más grandes que terminan por alterar el propósito original de un objeto o una práctica para convertirlos en algo nuevo.

Este sábado, Bartholl dará la charla “Speculative Privacy” en el LAA —previo registro—. En ella reflexionará de manera crítica y con humor, sobre la omnipresencia de las compañías de internet y su intervención en nuestra privacidad. ¿Podemos bloquear las señales de nuestros teléfonos para impedir el esparcimiento de nuestro rastro digital? Bartholl nos dará pistas, y en un taller para el que ya no hay cupo discutirán la vigilancia masiva al tiempo que aprenden a coser la funda que ilustra estas líneas. Cualquier persona puede organizar este taller en donde lo desee: killyourphone.com.