Aquí vivió Benita Galeana

Casa-Museo de Benita Galeana
Foto: Tamara de Anda

Si existiera una guía feminista para recorrer la Ciudad de México, esta sería una de las paradas obligadas: la Casa-Museo de Benita Galeana.

Lo inesperado empieza desde el barrio donde se ubica el inmueble, la colonia Periodista, una de las más chiquitas de la delegación Benito Juárez. Una visita debería ser obligatoria para cualquier estudiante de Comunicación (con su respectivo reporte de actividades). La traza urbana también es inusual, para el urbanismo tan bienportado de la delegación. Esto se debe a que la colonia se levantó donde antes hubo un rancho y, a mediados del siglo pasado, se cedieron los terrenos a periodistas organizados para que sus centros de trabajo (en la “esquina de la información”, en el Centro) les quedaran más cerca. Tiene un parque central, cerradas y vías serpenteantes, como de provincia. Ah, y la nomenclatura de las calles corresponde a firmas que aparecían en los diarios de principios del siglo XX: Rascarrabias, Monosabio, Zutano, Micrós, Mónico Neck, Nigromante.

Entre tanto nombre de señor, brilla el de Benita Galeana, quien no tiene calle, pero sí una casa-museo-centro-de-estudios. Ella fue una luchadora social y sufragista originaria de Guerrero. Tuvo una vida ruda, como de película mexicana de la Época de oro, pero supo enfrentar la adversidad con ingenio y valentía. De adolescente se mudó a la Ciudad de México, donde tuvo un novio rojillo que le enseñó de comunismo y ya de ahí no lo soltó. Aunque no sabía leer ni escribir, era buenísima oradora e improvisaba mítines donde todos le aplaudían. Incluso cuando la llevaban a la cárcel (donde estuvo 58 veces), lograba poner a los policías y soldados de su lado, convenciéndolos de que ellos también eran explotados por el capitalismo opresor.

La historia de Benita, además de fascinante, es una forma diferente de conocer los antecedentes de las luchas de izquierda actuales. También del sexismo que sigue tan vigente dentro de esas causas y que ella nunca tuvo reparos en señalar. Aquí, en lo que fue su casa, y que desde 2000 está abierta al público, se puede comenzar a estudiarla, y de paso asomarse a fragmentos de la vida cotidiana chilanga de mediados del siglo XX.

En la pequeña biblioteca se pueden consultar sus libros autobiográficos, así como la colección de obras sobre feminismo. Con sus fotografías, retratos, objetos personales y hasta sus cenizas, podemos familiarizarnos con un personaje histórico al que deberíamos de darle más reconocimiento.

Dónde: La Casa-Museo de Benita Galeana Cerrada Zutano s/n, en la colonia Periodista.

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Estudió Comunicación en la UNAM, pero en realidad aprendió a escribir en los chat rooms noventeros y luego en los blogs. Es tan fan de la Ciudad de México que tiene el mapa del Metro tatuado en el brazo.