El dolor de Cuerpos imprescindibles

La voz de Nina Simone suena con su inconfundible potencia a un ritmo estrepitoso y vívido: casi violento. Sinnerman es el fondo musical para tres cuerpos que se desarticulan en el escenario y dejan todo de sí. Tres cuerpos que luchan con todas sus fuerzas; que se dislocan en cada movimiento lleno de energía; que se tiran, se contorsionan, se arrastran pero, al final, se vuelven a levantar.

¿Por qué hay quienes insisten en encender una luz a pesar de todo?, ¿por qué y quiénes son los que desafían mediante el baile y el cuerpo? Los imprescindibles, escrita y dirigida por Arturo Serrano Hernández, es una propuesta escénica que abraza, dentro de un pequeño foro, un pedazo de convicción y de dignidad.

“Hay dos tipos de dolor: el que te lastima y el que te hace crecer”. “Pensar ya es hacer algo”, son algunas de las frases que Omar Francisco Armella, Lluvia Barrera y el mismo Arturo Serrano —quien tiene un trabajo corporal excepcional— sueltan a lo largo de la función. El desnudo inicial de los intérpretes no sólo es un despojo físico, sino también espiritual: toda su energía y potencia la dejan en el escenario y logran transmitirla al espectador en lo que parece, primero, un grito de impotencia y dolor  para después transformarse en algo más, quizá voluntad y perseverancia, “luz”.

Los imprescindibles habla del contexto mexicano actual, de esos cuerpos que, pese a todo, siguen resistiendo. La musicalización, por ejemplo, también incluye sonidos que casi todos los días se escuchan en la ciudad, como un líder que se pronuncia en una manifestación o alguien que exige la aparición de los 43, así como música popular mexicana. Los imprescindibles son cuerpos, ausentes y no, que se abrazan con dignidad mediante la palabra y la danza.

 

Centro Cultural Carretera 45 Teatro
Lunes y martes 20:30 horas
Entrada general $90