Un pintor encargado de retratar la desgracia

El uruguayo Felipe Polleri es un escritor como pocos, de esos a los que etiquetan como “raros”, cuyos libros, la mayoría de las veces, son muy difíciles de encontrar y reciben muy poca atención de la prensa. Por suerte, desde el año pasado, la editorial Tusquets se ha dado a la tarea de rescatar su obra y publicarla en nuestro país.

Todo esto viene a cuento porque ya está disponible en las librerías mexicanas El pincel y el cuchillo. Publicada originalmente en 2011, por Casa Editorial HUM (una pequeña editorial sudamericana, cuyo catálogo está compuesto por otros grandes autores como Mario Levrero, Daniel Mella, Leandro Delgado y Gustavo Espinosa), la novela es protagonizada por un pintor amargado que odia los teléfonos, que tiene 11 personalidades, que alguna vez tuvo una mujer a la que amó demasiado y con quien tuvo una hija, que tiene una cicatriz de 15 centímetros a lo largo de su cara, que disfruta retratando vagabundos y prostitutas, que sólo siente interés por la desgracia (como si fuese el único sentimiento real). Un hombre que ha llevado una vida difícil y que tiene muy pocas cosas buenas que decir acerca del mundo.

Quien busque una historia lineal, fácil, común y corriente sobre lo bella que es la vida, y con un final feliz, se equivocó de lugar. Se trata de un libro divertido, breve, que no renuncia a la profundidad: en sus disparatadas declaraciones, rebosantes de odio y resentimiento, se esconde una verdad que a veces es difícil de aceptar: que la vida es difícil, que cuesta, que el ser humano es egocéntrico y egoísta, y que lo hemos hecho casi todo mal.

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EL PINCEL Y EL CUCHILLO

Felipe Polleri

Tusquets, México, 2016, 144 páginas, $179.