Habitantes de… el Museo del Estanquillo

Hace 10 años el deseo de Carlos Monsiváis de compartir su colección con los chilangos y turistas llevó a la creación de este museo, el cual se encuentra instalado en el Edificio Esmeralda, un recinto que en alguna época llegó a ser desde joyería hasta discoteca.

Detrás de todas esas maquetas, pinturas, fotografías, caricaturas y miniaturas que conforman la colección de más de 20 mil piezas, se encuentra el equipo de personas que le da forma y sentido a cada una de las exposiciones que visitas. Para que te des un “quemón” de todo lo que implica un museo de este tipo, nos dimos una vuelta para conocer a su gente.

Al otro lado de la pantalla

Si alguna vez te preguntaste quién está detrás de las redes sociales del museo o a quién le tienes que agradecer por darte la oportunidad de ver por internet las exposiciones que ya no alcanzaste a disfrutar en vivo, la respuesta es: Ana Laura Peña.

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Hace 5 años y medio comenzó a trabajar en el Museo del Estanquillo como encargada de la sala de lectura. Su formación es como bibliotecóloga, sin embargo, gracias a su constante deseo por aprender cosas nuevas, decidió ir más allá y aprovechar las herramientas que internet podía ofrecerle para mejorar la experiencia de todas las personas que visitan el museo.

Así fue creando múltiples opciones para que las personas disfrutarán totalmente del recinto. Además de manejar las redes sociales (sí, ella contesta todas tus preguntas en el feis), desarrolló los micrositios para que las exposiciones que ya no están disponibles en el recinto puedan ser visitadas por internet.

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Estos micrositios representan un trabajo de poco más de tres semanas para ella, debido a que debe armarlos desde cero, subir fotos y capturar fichas en el orden en el que estaban en la sala de exhibición. Pese a que es una labor bastante pesada, y en muchas ocasiones debe llevar trabajo a casa, le ha brindado muchas satisfacciones, como el hecho de ser invitada a ponencias a hablar sobre sus iniciativas digitales.

Al preguntarle qué cambiaría del museo, sin dudarlo piensa en la sala de lectura, un recinto que pocos conocen.“De repente los visitantes pasan y dicen: ay, es una sala de lectura, no, vente vamos a seguirnos a la terraza. Esa parte es la menos gratificante porque estamos aquí para servir a la gente y aún así no la aprovechan”, afirma.

Siempre algo nuevo

Una de las principales características del museo es que nada permanece estático, las exposiciones cambian de manera constante y con ellas todo lo que hay en él. Sofia García, encargada de servicios educativos, procura darle una gran variedad a los talleres gratuitos que se imparten en el recinto. Es gracias a ella que en cada visita se pueden encontrar cosas diferentes.

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Aunque “servicios educativos” suena a que sólo es un área para niños, la verdad es que es prácticamente para todas las edades. Sofia nos contó que ha recibido desde niños de 1 año hasta personas de la tercera edad, lo cual agradece, pues lo que más le gusta es el contacto con la gente y las enseñanzas que ellos pueden dejarle.

Antes de llegar al Estanquillo trabajó en otros museos; sin embargo, este recinto logró conquistarla, pues lo considera único en su tipo, por lo que busca mejorar constantemente y que toda la gente, sin importar edad o capacidades, pueda involucrarse en las actividades que se realizan gratis todos los días.

“Quiero innovar en los mismos programas…tener más materiales incluyentes para personas con discapacidad, ampliar la oferta lo más que se pueda, tener una especie de laboratorio de experimentación para jóvenes y que puedan acercarse al arte desde el proceso creativo… que sea una especie de iniciación a las artes”, detalló Sofia.

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Enamorando al público

Es muy común que mientras vas en el Metro hacia tu hogar o trabajo veas algunos carteles que promocionan la reciente exposición “Los rituales del Carlos” en el Estanquillo. Esa imagen colorida hace que quieras ir de inmediato a la expo, pero lo que seguro no sabías es que en su mayoría son hechos por sólo una persona: José Ángel Sánchez, responsable del área de diseño.

Cuando llegó al museo hace cinco años para realizar su servicio social jamás pensó que se iba a quedar a trabajar. Comenzó su historia en el recinto poco tiempo después de que el maestro Carlos Monsiváis falleciera. Sin embargo, esto no impidió que José pudiera empaparse de todo su trabajo, pues dentro del museo cuenta con un lugar privilegiado (y envidiado por muchos) donde ve directamente el trabajo del escritor.

20170118_133244_optSe apasionó tanto por los autores de las obras que se exhiben y el tratamiento que le dan, que también se involucra bastante en las exposiciones y propone los colores para sala. “Siempre intentamos que las exposiciones tengan mucho color, que no parezcan aburridas”. Lo cual es sumamente evidente pues el diseño es tan llamativo y moderno que es capaz de hacerte olvidar que estás dentro de un edificio del siglo XIX.

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Algunos de sus amigos lo envidian pues, según ellos, trabajar en un museo es de lo más fácil y cómodo del mundo (mentira). Lo que no saben es que José trabaja horas y horas bajo mucho estrés y presión, todo con el objetivo que la exposición quede lo mejor posible. A pesar de esto, disfruta mucho su trabajo y, aunque muchos tomen el libro de visitas y opiniones como insignificante, para él es una fuente de muchas alegrías. Así que la próxima vez que visites el museo no olvides dejar tu opinión o sugerencia.

“Cada inauguración es una satisfacción, ver que la gente se emociona, que le gusta lo que están viendo, que se sorprenden. Me siento orgulloso cuando veo en los libros de opinión cuando nos felicitan porque la exposición es muy bonita, por el color de la sala, por que les gusta el tamaño de los textos. Siempre nos agradecen por lo claras que son las exposiciones”.

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Para él el trabajo de las personas que laboran en los museos es de suma importancia, pues los recintos no son sólo un “vehículo para mostrar al público obras de arte”, sino toda una organización encargada de preservar ese patrimonio cultural que conlleva mucha responsabilidad, pues de ellos depende que las generaciones futuras puedan apreciarlo.

(Foto principal: Cuartoscuro/Archivo. Internas: Karla Almaraz)

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Egresada de FES Aragón (UNAM) me encuentro en constante cambio y aprendizaje. Curiosa de todo lo que acontece a mi alrededor y fiel a la idea que todos tenemos una historia que contar.